Ahora, con la necesidad de quedarnos en casa, muchos han decidido que ha llegado el momento de completar su formación. Para ello, la única opción es realizar algún curso online. En realidad, en estos días no hay nada que lo impida: disponemos del tiempo, pues estamos obligados a quedarnos en casa, y existen cada vez más alternativas sencillas de financiación para estudiantes.
Incremento de las búsquedas de formación online
Desde hace ya dos meses están cerrados todos los centros educativos de España. También se han cancelado las actividades extraescolares. Los estudiantes están realizando el curso en la distancia, a través de las tareas y las clases online de sus profesores. Además, muchos han perdido su trabajo o visto reducida su jornada. En este sentido, la Asociación Nacional de Formadores Profesionales presta asesoramiento personalizado, lo que puede servir a muchos para encontrar nuevas perspectivas laborales.
En este contexto, muchos han decidido completar su formación con cursos online. Así lo demuestran algunos datos. Por ejemplo, en este artículo de La Vanguardia se afirma que plataformas como Google y webs como las de Emagister han detectado un incremento muy notable de las búsquedas relacionadas con la formación online. Las búsquedas de términos como "curso online", "formación a distancia" o "aprender desde casa" se habrían triplicado respecto a la primera quincena del de marzo.
Cada vez más oferta
Hay que tener en cuenta que en los últimos años había crecido exponencialmente la oferta formativa online. Muchas universidades disponen de un amplio catálogo de cursos online, que se suman a la oferta formativa de universidades a distancia y centros especializados en este tipo de formación. Estos centros han ido reforzando sus planes de estudio e incorporando progresivamente a profesores y profesionales de prestigio para su formación online, de modo que esta no tiene nada que envidiar a la formación presencial.
A ello se suma que realizar una formación online es generalmente más económico que la formación presencial. No exige desplazamiento (con el consiguiente ahorro también de tiempo) ni vivir en una determinada ciudad. Además, los costes de matriculación suelen ser inferiores.
Por eso, hoy hay pocas disciplinas que queden al margen del aprendizaje online. Evidentemente, algunas de ellas requerirán una formación práctica, pero del mismo modo que lo exigían cuando únicamente se impartían de forma presencial.
La pandemia ha provocado un repunte del interés por la formación online, que ya venía ganando terreno a la presencial. Es posible que estemos ante un cambio de paradigma: el futuro de la educación es online, y ya ha llegado.