El 13 de junio vencía el plazo oficial para que el gobierno del presidente Alberto Fernández y los acreedores alcanzaran un acuerdo para reestructurar compromisos por 66.239 millones de dólares, dentro de los cuales se incluyen unos bonos globales por 503 millones de dólares, que el gobierno no cubrió el pasado 22 de mayo, entrando técnicamente en moratoria de pagos.
Según el texto, el nuevo plazo tendrá vigencia hasta las 17:00 hora local de Nueva York (Estados Unidos), que corresponden a las 18:00 hora local de Argentina (21:00 GMT), mientras que la fecha de anuncio de los resultados del diálogo será el 22 de junio "o lo antes posible de allí en adelante", y la fecha de ejecución del acuerdo, en caso de concretarse, el 25 de junio.
"Desde la extensión anterior de la invitación (anunciada el 1 de junio), la República continuó manteniendo proactivamente debates con distintos grupos de inversores, adelantó posibles ajustes a la invitación y recibió comentarios de inversores, así como también otras sugerencias sobre los diferentes caminos para mejorar los cobros", aseguró.
"La República se encuentra analizando estas sugerencias para maximizar el apoyo de los inversores, al mismo tiempo que preserva sus objetivos de sostenibilidad de la deuda (...) Argentina y sus asesores pretenden aprovechar esta extensión para continuar con las discusiones y permitirles a los inversores continuar contribuyendo con una reestructuración de deuda exitosa", agregó.
La propuesta inicial de reestructuración que el gobierno presentó a los bonistas en abril pasado, contempla una quita de capital de 5,4 por ciento, reducción de intereses de 62 por ciento y un período de gracia de tres años. El canje implicaría la emisión de unos 12 nuevos títulos.
Hasta el momento, los tres más grandes grupos de acreedores han rechazado la oferta, entre los que figura el fondo de inversión BlackRock, uno de los que concentra mayor cantidad de títulos.