Entre marzo y mayo, Manzaning ha entregado más de 20.000 pedidos, multiplicando sus ventas por 20. Los clientes han apostado por producto de mercado, principalmente fruta, verdura y pescado, compras de volumen elevado y cierta tendencia al aprovisionamiento. “De media, los clientes compran en tres paradas en cada pedido, con un gasto de 80€” afirma Tomás, “algunas paradas incluso han tenido que contratar personal extra solo para las ventas Manzaning, trabajadores dedicados en exclusiva a preparar los pedidos y tenerlos listos a la llegada del mensajero”.
“En pocos días nuestros pedidos se multiplicaron exponencialmente, pasando de 30 pedidos al día a más de 600. Las grandes superficies ofrecían plazos de entrega de dos semanas o más. Nosotros nunca superamos los 3 días. Esto, junto con la garantía de trabajar para mercados municipales nos hizo ganar la confianza de los clientes” comenta Eva Tomás.
El perfil de los clientes durante el confinamiento ha sido variado: usuarios del área de influencia del mercado que no podían salir de casa, gente que compraba para familiares mayores aprovechando la facilidad de hacerlo online, familias jóvenes que no podían asumir hacer la compra como tarea adicional al cuidado de los hijos y el teletrabajo. También se detectó un incremento de usuarios en franjas de edad de riesgo poco acostumbrados al canal online que buscaba soluciones para comprar con entrega a domicilio. Para ello, y como servicio adicional a este colectivo, Manzaning se habilitó un teléfono especial para compra telefónica, dispositivo que estuvo operativo durante abril y mayo.
El COVID19 ha provocado un cambio de hábito en la población, acelerando la digitalización del comercio de proximidad. El e-commerce se convierte en un servicio fundamental para abastecer a la población en situación de confinamiento. Manzaning está trabajando con varios municipios del territorio catalán en la creación de marketplaces para sus mercados y resto de comercio. La digitalización del comercio de proximidad ha llegado para quedarse.