Las viviendas más buscadas actualmente son pisos bajos con jardín, áticos con terraza o pisos y casas en pueblos cercanos a las ciudades. Y en cuanto a la oferta existente, está resistiendo mejor la obra nueva que la vivienda de segunda mano, ya que para la primera se encuentra financiación más fácilmente.
Otro dato a tener en cuenta que deja esta pandemia es el cambio que se ha detectado entre la demanda del alquiler por parte de los más jóvenes, y que alcanza el 19%, frente al 14% del año anterior. En opinión de Molet, “esto se debe a que se sienten y están menos seguros laboralmente”. De todas formas, advierte, este dato podría estar desvirtuado porque se está disparando el alquiler vacacional debido a un posible cierre de fronteras. Y esta incertidumbre también está haciendo que la inversión extranjera se haya frenado en seco.
En lo que se refiere a los precios, los propietarios se resisten (como siempre) a bajarlos, pero ya se puede observar una caída del 3% a nivel nacional en el primer semestre de este año. “Las bajadas de precios en el sector inmobiliario, igual que las subidas, son lentas y mantenidas en un largo espacio de tiempo. Los pisos suben o bajan muy lentamente a lo largo de varios meses, incluso años, así que aún queda un tiempo para ver cómo evolucionará el mercado frente a esta crisis. Cualquier previsión puede cambiar en función de cómo sea la crisis económica y su posterior recuperación”, concluye Molet.