Para la zona euro, el descenso pronosticado por el FMI es de algo más del 10%, mientras que el consenso solo prevé algo más del 8%. Si bien se esperan retrocesos en casi todas partes, hay un caso aislado positivo: China. La previsión del FMI es de un crecimiento positivo del 1%.
Para los estándares chinos se trata de una cifra muy baja, pero en tiempos del coronavirus, sería un resultado notable (véase el gráfico de la semana).
Dicho esto, el virus sigue avanzando en el mundo.
El número diario de nuevos positivos continúa subiendo a escala global. Estados Unidos y América Latina registran los mayores números de casos. La primera economía mundial aún no ha logrado controlar la pandemia: seis estados han vuelto a adoptar medidas de confinamiento, y 14 más han pulsado el botón de pausa. El número de restricciones de viajes internacionales se había reducido durante el mes de mayo, pero últimamente ha vuelto a repuntar ligeramente.
Claves de la próxima semana: marcada por los indicadores de confianza
En la próxima semana se publicarán principalmente indicadores adelantados de confianza. El calendario de datos arranca el martes con el índice de actividad de la Fed de Chicago, seguido por el índice de gestores de compras de Japón el miércoles. El jueves se anunciarán los datos de confianza de los consumidores de la zona euro y sus Estados miembros, así como el índice GfK de confianza los consumidores de Alemania. El viernes se completa la semana con los índices provisionales de gestores de compras del sector manufacturero y no manufacturero de la zona euro y Estados Unidos. En conjunto, se prevé que los datos presenten un panorama de una economía mundial en desescalada, aunque no puede ignorarse que estas se están desarrollando de manera muy desigual en los distintos países.
Mientras tanto, la temporada de presentación de resultados en EE. UU. ha empezado. El 2.º trimestre apenas podría haber sido peor. En comparación con las recesiones pasadas, las estimaciones de beneficios según IBES nunca se habían reducido tan rápidamente como tras el estallido de la crisis del coronavirus. Es de esperar que se
efectúen más revisiones a la baja para el año en curso y el próximo, aunque a un ritmo más lento.
Active is: confianza en los puts de los bancos centrales
Tanto con respecto a las valoraciones como a la incipiente reactivación económica, no es de prever que se produzca una recuperación tan rápida y sostenible como anticipan
las cotizaciones bursátiles. No pueden ignorarse las revisiones a la baja que aún se esperan de los beneficios empresariales. En este sentido, también cabe destacar que nos encontramos en la peor recesión desde el fin de la segunda guerra mundial. No obstante, mientras los bancos centrales vayan realizando abundantes inyecciones de liquidez, parecen reducir el potencial de caídas como un put, o por lo menos, así lo esperan los mercados.
En su última reunión, el Banco Central Europeo (BCE) recordó de nuevo su disposición a seguir proporcionando liquidez y mantener los tipos de interés bajos. Mientras siga siendo el caso, parece racional apostar por las clases de activos de riesgo, si bien en esta fase de la danza no pueden descartarse algunos pasos en falso y los puts de los bancos centrales provocan globalmente distorsiones.