A comienzos de mayo, el instituto pronosticó que habría 134.000 fallecidos por COVID-19 en EE. UU. a principios de agosto.
"En Estados Unidos estamos viendo una montaña rusa", afirmó.
Según indicó, "la gente lleva mascarillas y respeta el distanciamiento social en general cuando los contagios se incrementan, pero cuando disminuyen, bajan la guardia y dejan de tomar estas medidas de protección de uno mismo y de los otros, lo que, por supuesto, resulta en más contagios. Y así, el círculo de muertes potenciales empieza de nuevo".
Murray anotó que parece haber menos contagios del virus en Arizona, California, Florida y Texas, pero las muertes están aumentando y continuarán haciéndolo en la próxima una o dos semanas.
La caída de contagios se debe, al parecer, a la combinación de uso obligatorio de mascarillas, el cierre de bares y restaurantes y un comportamiento más responsable por parte de la ciudadanía.
Según el recuento de la Universidad Johns Hopkins, hasta la tarde del viernes, EE. UU. registró más de 4,9 millones de casos de COVID-19 y más de 160.700 muertes por la enfermedad.
Sin embargo, las cifras actuales podrían ser mucho mayores debido a la escasez de pruebas, los casos sin reportar y el contagio asintomático, han alertado los expertos.
Deborah Birx, coordinadora del equipo especial contra el coronavirus de la Casa Blanca, afirmó que su país está en una "fase nueva" de la lucha contra la pandemia, en que "lo que vemos hoy es diferente de lo que ocurría en marzo y abril".
En una entrevista con Xinhua, Stanley Perlman, profesor de microbiología e inmunología de la Universidad de Iowa, subrayó que se necesitan medidas para responder a la rapidez y amplitud de la propagación del virus.