El dólar, que a menudo tiene una correlación negativa con un mayor apetito por el riesgo, repuntó ayer junto con la renta variable estadounidense, los rendimientos de los bonos del Tesoro y las materias primas. Una mejora en la lectura final del PMI manufacturero de enero junto con sólidos datos de fabricación del ISM mostraron que la economía continuó recuperándose a inicios de año. La atención de los inversores continúa centrada en los planes de estímulo fiscal, con el presidente Joe Biden y los demócratas del Congreso señalando su intención de promover un gran proyecto de ley para enfrentar la pandemia a través de un procedimiento de reconciliación presupuestaria. La reconciliación es un proceso largo que requiere un trabajo preliminar significativo, pero permitiría que gran parte del plan de $1,9 billones de Biden pase el escrutinio del Senado con solo 51 votos en lugar de 60.
El Congreso acordó continuar las negociaciones sobre un plan de ayuda bipartidista mientras tanto, con la esperanza de que aún pueda llegarse a un acuerdo. En términos de vacunaciones, los datos mostraron que 26,5 millones de estadounidenses habían recibido al menos una inyección, lo que impulsó el apetito por el riesgo junto con las conversaciones sobre un estímulo fiscal adicional. Los comentarios de los oradores de la Fed, Kaplan y Mester, sobre la economía y el mercado laboral, serán observados respectivamente.
La libra ha ganado la preferencia de los inversores especulativos, a medida que el Reino Unido acelera el ritmo de distribución de las vacunas contra el coronavirus y mejora sus posibilidades de repunte económico. El despliegue de vacunas en el país está superando el avance per-cápita en EE.UU. y Europa, con alrededor de 14,66 personas vacunadas por cada 100 hasta la fecha. Este resultado ha llevado a los mercados a retrasar las apuestas por un recorte de los tipos de interés del Banco de Inglaterra hasta el próximo año, adelantándose a la presentación del Banco sobre el tema el próximo jueves. La libra esterlina es la única moneda del G10 que se mantiene firme frente al dólar en lo que va de año. Se trata de un cambio radical en relación al inicio del 2020, cuando la libra lideró caídas entre sus pares en medio de preocupaciones sobre el Brexit y la salud más amplia de la economía. Cualquier señal a favor de tipos negativos podría revertir esta tendencia, aunque el consenso de expertos indica firmemente que esto no debiera ocurrir. Los operadores de opciones están descartando en gran medida una sorpresa durante la próxima semana, con el costo de cubrir las fluctuaciones en la moneda cerca de su nivel más bajo desde mediados de 2020.
El peso mexicano recuperó ayer parte del terreno perdido frente al dólar el pasado viernes, cuando la divisa se había deslizada brevemente por debajo de su media móvil de 100 días. La dinámica del peso estuvo marcada por una limitada liquidez debido al cierre de operaciones por el Día de la Constitución. Sin embargo, el factor más prominente en la narrativa de la divisa en el día pudo estar relacionada con los movimientos en el precio de los futuros de la plata, que en esta ocasión fue el foco de atención de los inversores especulativos. El amplio movimiento de la plata, siguiendo los agresivos movimientos bursátiles de la semana pasada, añadió soporte al peso, llamando atención sobre el mayor productor global de la materia prima. Sin embargo, la magnitud de estos movimientos no fue especialmente pronunciada ni persistente, debido al impacto de otros factores de contrapeso más relevantes en la operativa del peso. Específicamente, la agravante situación sanitaria en México, unido al tenso escenario de debate fiscal en los EE.UU. empañan el panorama económico mexicano y la rampante acción del peso en los últimos meses. Mientras los inversores se mantienen observando la evolución de la pandemia en el territorio, el calendario de datos presenta los indicadores adelantados de Imef y Markit, junto con la encuesta de economistas de Banxico.