Dando importancia al hecho de que actualmente estamos viviendo en las condiciones con la mayor capa de jóvenes en la historia de la humanidad, la iniciativa del Presidente Shavkat Mirziyoyev desde la alta tribuna de la Organización de las Naciones Unidas para adoptar la Convención de la ONU sobre los Derechos de la Juventud ha sido muy bien recibida por la comunidad internacional. El líder de Uzbekistán citó argumentos tan importantes como el número actual de jóvenes en todo el mundo, que ha superado los dos mil millones, y la necesidad de proteger a los jóvenes durante el rápido crecimiento del terrorismo internacional y el extremismo como motivos para adoptar este documento.
También se están llevando a cabo reformas radicales en el sistema educativo, que es la base de todos los cambios que se están produciendo en Uzbekistán. En la actualidad, la parte de los gastos sociales, incluida la educación, representa más de la mitad de los gastos totales del presupuesto estatal. En estas circunstancias, es natural que no todos los Estados puedan permitirse tales gastos; sin embargo, por difícil que sea, se pueden encontrar los fondos y recursos necesarios para ello.
El Presidente de Uzbekistán, Sh.M.Mirziyoyev, considerando los gastos mencionados no como un coste, sino como la inversión más productiva en el futuro, ha señalado en repetidas ocasiones que el nivel y la calidad de la educación son un factor importante que determina el futuro de cada Estado. De hecho, el destino y los resultados de las reformas dependen, en primer lugar, del nivel de formación del personal, de cómo responden a las exigencias del tiempo y del progreso.
Uzbekistán está haciendo todos los esfuerzos y poniendo en marcha todas las oportunidades en el camino de la educación y la formación de los jóvenes como seres humanos de pleno derecho, para crear condiciones modernas, avanzadas e innovadoras. Porque de la medida en que se refuerce la atención al apoyo integral a la juventud, al fomento del espíritu de patriotismo y altruismo y a la protección de sus derechos e intereses, dependerá el rendimiento que se obtenga de ellos. Por esta razón, Uzbekistán considera a la capa juvenil, reconocida como un estrato activo de la sociedad, no como un "problema", sino como una enorme fuerza capaz de asegurar la prosperidad del país, como un recurso estratégico del Estado. Como resultado, los jóvenes de hoy, altamente educados y de mentalidad moderna, con una firme postura vital, se están convirtiendo gradualmente en una fuerza decisiva para el progreso del país en el futuro.