Hasta hace unos pocos años, comprar un coche implicaba una inversión a largo plazo que, además, nos exigía desenvolver una determinada cantidad de dinero al inicio de la adquisición. Ahora bien, con el servicio de renting coches esto ha cambiado transversalmente, yendo acorde con el ritmo desenfrenado que ha tomado el mercado actual. Porque comprometerse en el pago de un vehículo no es tan viable como antaño y, teniendo en cuenta todas las ventajas del renting, carece de sentido hacerlo.
El renting es un contrato de, por norma general, 48 meses con el concesionario. De esta manera, disfrutamos durante dos años -en ocasiones más- de un vehículo nuevo por un pago mensual. Una vez finalizado este plazo, podemos escoger entre iniciar un contrato nuevo o pagar el resto del coste del vehículo, pudiendo así disponer de un coche nuevo cada dos años. Se trata, por lo tanto, del uso particular de vehículos sin la necesidad de comprometernos durante un largo periodo de tiempo, garantizando que el coche está siempre en su mejor estado.
Entre las principales ventajas, además del precio, encontramos la asistencia íntegra en cuanto a su mantenimiento. El renting incluye un seguro a todo riesgo para que, ante cualquier accidente, se solvente el problema sin coste alguno. A su vez, durante el tiempo que esté en el taller, tendremos un coche de sustitución para que no tengamos que interrumpir nuestros quehaceres. Una asistencia a la que se suman las revisiones, las reparaciones de averías y los cambios de neumáticos.
Así pues, estamos hablando de un modelo comercial con el que tener siempre a punto nuestro coche y, una vez terminemos el contrato, cambiarlo por uno más moderno. Los precios son de lo más versátiles, pudiendo encontrar modelos por poco más de 200€ al mes: un precio imbatible en comparación a la compra de un coche nuevo.
Ahorro para particulares, empresarios y autónomos
Puesto que lo único que vamos a tener que pagar es el combustible, en ocasiones a un precio menor gracias a las ofertas de las gasolineras exclusivas para renting, el ahorro que generamos suele ser de lo más amplio. Algunos estudios han establecido que todo usuario de renting puede llegar a ahorrar hasta un 45% en lo que se refiere a la compra tradicional: una sustancial cantidad que, sumada a la comodidad del servicio, hacen del renting el modelo más adecuado.
Ahora bien, mientras que esta realidad se presenta todo el conjunto de la población, empresarios y autónomos tienen más ventajas fiscales si cabe. El renting se ha probado como un servicio con el que desgravar IVA y lo podemos incluir en la declaración de la renta para deducir hasta el 100% de las cuotas, ahorrando así más dinero todavía ante el pago de impuestos a Hacienda. Eso sí, en caso de que tu actividad comercial no exija el uso de un vehículo, estas reducciones fiscales habrán de reducirse al 50%; siendo todavía una cantidad suficiente como para sentirse atraídos por el sistema.
El renting ha causado sensación en el mercado de la automoción y cada vez son más las empresas que lo ofrecen. Buscar aquellas que se hayan ganado un hueco de rigor en el sector y presenten los precios más asequibles, es un paso esencial que podemos ejercer con total claridad gracias a las páginas web especializadas. Porque merecemos conducir el coche de nuestros sueños y, gracias al renting, el dinero ya no es un problema.