La legislación en comercio internacional es amplia y compleja, si se quiere vender fuera es conveniente familiarizarse con términos como los incoterm términos de comercio internacional que son puntos que regulan aspectos del comercio internacional. Son de aceptación voluntaria pero sirven para establecer de manera inequívoca aspectos como la distribución de los gastos o transmisión de los riesgos en un contrato de compra y venta internacional. Manejar los principales puede servir para poder acudir al mercado internacional y dormir con todos los aspectos de la operación cubiertos .
El Canal de Suez colapsó y le mostró al mundo como algo tan extraordinariamente eficaz y complejo como el comercio mundial colapsaba por el accidente de un colosal barco. De repente, empresas y particulares que no tenían ninguna conexión entre sí se vieron afectados por un percance que les parecía ajeno pero que puso de manifiesto la necesidad de poder prevenirse ante imprevistos que, en el día a día de la exportación, no son descabellados. El siglo XXI ha hecho que las mercancías crucen el planeta como nunca antes y se puedan conectar dos partes remotas con un envío en un tiempo inverosímil. A la vez, toneladas de mercancías y productos esperan aparcados por no tener los trámites burocráticos completados, o se pierden sin que se puedan exigir responsabilidades o, simplemente, llegan tarde o dañados a su destino con lo que ello conlleva.
«Es algo complejo, a menudo la gente exporta sin mucho conocimiento de lo que su producto se puede encontrar. En ocasiones no se explican por qué las aduanas retrasan o invalidan sus transacciones. Es un mundo complejo, pero también es verdad que está muy reglado y, si se sabe cómo actuar para prevenirse, se puede conseguir exportar con total tranquilidad e ir ampliando las ventas de manera sólida», reconoce Miriam Jiménez , cuya especialidad es poner productos españoles en cualquier parte del mundo.
Incoterms, leyes, costumbres y detalles que no se tienen en cuenta .
Uno de los términos que cualquiera que quiera exportar tiene que conocer son los denominados Incoterms –términos de comercio internacional, en castellano que se encargan de fijar diferentes condiciones en los términos de un acuerdo de compra venta internacional. Hay hasta 11 que están previamente fijados, son de libre aceptación y se han confeccionado a base del desarrollo moderno del comercio internacional. Regulan quién tiene la responsabilidad y el coste en detalles como llevar la mercancía al puerto necesario.
Pero, además hay un saco de problemas al acecho: desde la moneda y los pagos, hasta la identidad de las empresas o personas con las que hacemos negocio, pasando por las exigencias burocráticas que se multiplican cuando las mercancías salen del espacio económico europeo y, en ocasiones, sufren cambios legislativos constantes que obligan a los exportadores a estar al día de la legislación si no quieren ver cómo su mercancía se pierde o queda varada en algún punto cercano a su destino. Un mar de pequeñas y grandes cosas en el que sobrevivir que no siempre se soluciona asegurando las cargas. Las pérdidas no se miden sólo en dinero, ya que pueden afectar a cadenas de producción, la imagen de la empresa y los futuros acuerdos comerciales. Expandir las ventas por el mundo puede engordar la cuenta de resultados de las empresas o autónomos, pero también hundir el trabajo ya realizado.
Cinco claves para poder exportar o importar con tranquilidad
Trabajar con incoterms y seguros de mercancías
El hecho de no conocer o estar plenamente al tanto de lo que son no significa que no se amolden a lo que queremos poner en ruta. Trabajar con los incoterms que cuentan con seguros de mercancías nos garantiza que habrá alguien que asumirá el coste de un desperfecto en nuestra mercancía. En una cadena que implica a muchas personas y lugares, no todos pueden tener el mismo mimo que tú con tu producto.
Saber elegir los incoterms que más se adapten a lo que necesitamos.
Los 11 incoterms que suelen utilizarse tienen características distintas. Algunos sirven para garantizarse el pago en las tasas de exportación, pero tal vez no la descarga del camión en los puertos correspondientes. Hay 11 que difieren entre sí en más de una decena de aspectos. Conocerlos y saber elegir cuál es el más adecuado para lo que tenemos entre manos es clave. Ahorrará dinero y solventará imprevistos.
Identidad de la empresa que manda o recibe la mercancía y emite los pagos.
Algo tan aparentemente sencillo como saber con quién estamos haciendo negocios no es a menudo fácil. ¿Quién recibirá el producto?, ¿Qué reputación o antecedentes tiene en el plano del comercio?, ¿Cómo y cuándo me pagará? Son sólo algunas cuestiones que hay que resolver y dejar claras antes de dar el visto bueno a una operación. Estipular en qué moneda y plazos se harán los pagos, qué condiciones los rigen o cómo puede afectarnos a la hora de declarar también son puntos a tener en cuenta. Establecer los términos de pago alivia problemas y los créditos documentarios son la herramienta que más seguridad puede darnos en este aspecto. declarar también son puntos a tener en cuenta. Establecer los términos de pago alivia problemas y los créditos documentarios son la herramienta que más seguridad puede darnos en este aspecto.
El increíble mundo del tráfico marítimo
El suceso en el Canal de Suez hizo que el gran público mirase al gigantesco sistema de transporte marítimo que mueve mercancías por todo el mundo. Hay una gran oferta de transporte por mar, pero no todas las navieras realizan las mismas rutas o tienen cualidades parecidas en el tratamiento de las mercancías. «Días de viaje, tipos de contenedores y rutas son cosas que no suelen tenerse en cuenta, pero que cambian el resultado de un negocio. En muchas ocasiones, la gente se guía por lo más económico y no tiene en cuenta los sobrecostes en tiempo, la profesionalidad de la naviera o los retrasos. Es algo común en quienes empiezan», reconoce Miriam Jiménez.
La burocracia, las aduanas y otros requisitos
El espacio económico europeo no está exento de imprevistos para la exportación, pero lo cierto es que los problemas de esta índole se multiplican cuando se sale de la Unión Europea. La documentación necesaria para el producto, la naviera o las aduanas cambian periódicamente con las nuevas legislaciones y deja al exportador a expensas de tener que revisarla continuamente. «Cada producto, cada puerto, cada naviera y cada aduana trabaja de una manera. En múltiples ocasiones se envía una mercancía a puntos de Estados Unidos o el resto del continente americano y el producto queda retenido o penalizado. Hay muchas contingencias que seguir en el día a día del envío. Te pueden requerir rectificaciones de última hora y documentación nueva. Si no se está al tanto, las pérdidas pueden ser muy altas. No se trata sólo de retrasos, también puede desecharse definitivamente la mercancía», afirma Jiménez que ahonda en las peculiaridades de cada país o aduana.