El índice DXY del dólar estuvo en una racha perdedora desde el viernes, con pérdidas más pronunciadas en la sesión de ayer. Sin un titular importante, la caída general del dólar estuvo fundamentalmente marcada por un entorno económico global más constructivo, que se extendió a los mercados de materias primas y las divisas emergentes. Esta panorámica ha cambiado ligeramente esta mañana, en medio de renovadas preocupaciones sobre un amplio repunte inflacionario. La temática había preocupado a los mercados la semana pasada, cuando EE.UU. imprimió su cifra de inflación subyacente inter-mensual más alta en cuatro décadas. Esta narrativa vuelve a dominar en la jornada, con los futuros europeos y norteamericanos operando a la baja después de que algunas materias primas rebasaran precios claves. En este contexto, toda la atención se gira hacia las actas de la reunión del FOMC. Aunque el comité de política monetaria reafirmó su compromiso de mantener su postura ampliamente acomodaticia en medio de fuertes presiones inflacionarias transitorias, los inversores seguirán buscando señales sobre el posible inicio del tapering. Hasta el momento, la Fed ha logrado anclar las expectativas de tasas de interés, lo que en gran medida ha limitado la expansión del dólar. Es poco probable que las minutas de la reunión de hoy proporcionen a los mercados muchas novedades, poniendo al dólar al corriente de cualquier cambio en el sentimiento de riesgo y los precios de las materias primas.
La libra amplió ayer sus ganancias del lunes frente al dólar, aunque esta vez cedió frente al avance del euro. A diferencia del lunes, donde el rally de la moneda fue impulsado por un mayor optimismo en torno a la recuperación económica doméstica, el repunte de ayer fue impulsado mayormente por la operativa bajista del dólar en toda la caja de conversión del G10. En declaraciones a la Comisión de Asuntos Económicos de la Cámara de los Lores ayer, el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, declaró que estaba observando los datos de inflación entrantes «con mucho cuidado» en busca de evidencia de un repunte persistente. Sin embargo, el IPC de abril publicado esta mañana se mantuvo en línea con las expectativas, imprimiendo una variación interanual de 1,5% frente al 0,7% de marzo. En relación al mes anterior, los precios avanzaron un 0.6%. El aumento se debió en gran parte a las elevadas facturas de servicios públicos y al alza de los precios del petróleo, con un aumento menos dramático de la inflación subyacente del 1,1% al 1,3%. Dado que la inflación no ha provocado ninguna especulativa sobre la política del Banco de Inglaterra, los datos de esta mañana han hecho poco para disparar a la libra, que se mantiene plana frente al dólar y ligeramente más baja frente al euro.
El peso mexicano continúa operando esta mañana por encima de niveles claves frente al dólar, pero una marcada caída de los precios del crudo imprime un sesgo negativo sobre la divisa azteca hoy, así como sobre otras monedas fuertemente vinculadas a la industria del crudo. Los movimientos de la materia prima se relacionan con algunos reportes indicando un posible avance en las negociaciones para restablecer el acuerdo nuclear de Irán, sugiriendo que el progreso de las conversaciones podría ser inminente. Este suceso facilitaría la eliminación de sanciones de la administración norteamericana a la exportación de crudo iraní, que contribuiría a relajar la presión de demanda en el mercado. Ya sea que estos titulares se materialicen o no, el mercado de futuros de crudo ha comenzado a descontar un notable incremento de la oferta, imprimiendo una presión bajista sobre las petro-divisas. Aunque el peso ha sido susceptible a esta narrativa, la divisa continúa soportada por un apetito favorable de carry trade, después de que Banxico señalara el fin del ciclo expansivo de la política monetaria recientemente.