Pero nos merece la pena subrayarles dos aspectos, entre otros, por ser muy significativos de los males esenciales. En primer lugar ¿Por qué este intento de Ley ahora? Pues porque España es suicidamente ingobernable. Y eso sí es fuente permanente de empobrecimiento, enfrentamiento y destrucción física y moral del bien común. La pandemia ha sacado a una luz cegadora esa triste realidad. Y puede que el proyecto de ley se haya acelerado por el último desastroso ejemplo. Ante el catastrófico efecto para todos de un par de fiestas inconcebibles en Baleares, cuya autorización y control en plena pandemia nunca hubiera debido plantearse a nivel municipal ni regional, se tomaron medidas, tal vez muy torpes o con recursos demasiado escasos, para asegurar, después de todo, una medida clásica y elemental frecuente en estos tiempos en todo el orbe: asegurar una cuarentena en momentos de epidemia. Si se fijan, la esencia de la medida no ha sido a penas puesta en cuestión, ni su intencionalidad protectora. Lo que ha levantado ampollas ha sido el procedimiento y la facultad de cuales autoridades para tomar medidas. Un cacao de leguleyos e inseguridad jurídica propia de los Estados fallidos. Ya escribimos que el sistema autonómico al que se ha llegado provocaba muertes, esperemos que ahora sólo provoque enfermedades evitables. Pero, animosos miembros del Gobierno, ese Proyecto de Ley de seguridad nacional, para nada evitará que la ingobernabilidad de España en épocas de “crisis” agrave las crisis. Hay que ir a las estructuras.
Y eso queda aún más palmario con la segunda reflexión. Nuestro inefable Gobierno ha indicado que su proyecto se basa en desarrollar el artículo 30 de nuestra Constitución, en particular el punto 1. Pues bien, citémoslo:
“Todo español tiene el derecho Y EL DEBER de defender a España”.
Miembros del Gobierno, ¿a quién desean seguir dándosela con queso? Los Gobiernos de los últimos 30 años han sido cómplices , en mayor o menor grado, del incumplimiento agresivo de este precepto constitucional, pero el actual llega a la apoteosis. ¿De verdad este Gobierno, recogedor de las alimañas etarras para asegurarles una libertad disimulada e indultador humillado y humillante de los más activos y eficaces destructores a repetición de España, van a ocuparse ahora de combatir el enemigo interior, como obligación de todos los españoles? Eso es llevar el ridículo, propio y ajeno, a record Guiness. No es ya falta de credibilidad, es falta de ...(pongan aquí lo que estimen más ajustado a la verdad).