Europa del Este y el grupo del 0,2: los menos tolerante con el alcohol
Frente al estereotipo de que los europeos del Este muestran más permisividad frente al alcohol, la legislación en estos países demuestra justamente lo contrario. República Checa, Hungría o Eslovaquia optan por la tolerancia cero al tándem alcohol y volante y exigen el 0,0 a la hora de conducir. Por su parte, Estonia, Polonia y Suecia, permiten 0,2 g/l de sangre. Por último, completan este grupo de países más duros contra el alcohol Chipre y Finlandia, con una tasa máxima de 0,22 g/l de sangre. Todas estas tasas están establecidas tanto para los conductores estándar, como los profesionales y noveles.
El resto de Europa: diferentes tasas dependiendo del conductor
Tanto Lituania (con una tasa del 0,4 g/l), como el resto de los países con una tasa de 0,5 g/l, hacen distinciones en las tasas de alcohol permitida, dependiendo de la experiencia o de si se trata de conductores profesionales. En este grupo tan heterogéneo, Francia, Letonia y los Países Bajos permiten una tasa de 0,5 g/l de sangre tanto a conductores con experiencia como a profesionales (a excepción de los conductores de autobús en Francia), bajando la misma a 0,2 g/l de sangre en el caso de los noveles. En Alemania, Italia, Croacia o Eslovenia, se exige el 0,0 a profesionales y noveles (0,5 al resto de conductores). El resto de los países presentan legislaciones muy diversas. En términos generales, se puede decir que los conductores noveles y profesionales cuentan con tasas permitidas muy inferiores, cercanas al 0,2 g/l, como pasa en Portugal, o Grecia. Eso sí, hay estados miembros de la UE como Bulgaria y Finlandia, donde la tasa de 0,5 es aplicable a todos los grupos de conductores.