La combinación entre el poder para fijar los pre-cios y el regreso a unos mayores niveles de producción consiguió compensar el efecto del fuerte aumento de los costes, consecuencia de la alta demanda tras la reactiva-ción de la actividad económica.Aunque las tasas de crecimiento de los beneficios probablemente hayan alcanzado ya su punto álgido, y aunque parece haber poco lugar para las sorpresas en vista del debilitamiento de los indicadores adelantados, es proba-ble que el elevado crecimiento de las ganancias tenga un impacto positivo a medio plazo. Las empresas tienen un mayor margen de maniobra para invertir y, por ende, pueden ayudar a impulsar la recuperación de la pande-mia con un “crecimiento autosostenible”. Para algunas empresas, esto multiplica también las posibilidades de pagar mayores dividendos o de aumentar la recompra de acciones.”
Claves próxima semana:
La próxima semana está llena de citas marcadas en el calendario. El dato más esperado probablemente sea el informe sobre el mercado laboral estadounidense, que verá la luz el viernes. Para iniciar la tan discutida reducción de las compras de bonos (tapering), la Reserva Federal quiere ver primero un “progreso sustancial” en el mercado laboral. Cuantos más puestos de trabajo se creen en agosto y cuanto más visibles sean las mejoras en este mercado, antes podrán reducir su programa de compra de bonos. Sin embargo, esto ya se está teniendo en cuenta en las previsiones. Así, en un contexto de rentabilidades históricamente bajas, el mercado de renta fija podría reaccionar con fuerza a unas cifras del mercado laboral particularmente fuertes o débiles.
Aparte de eso, en EE. UU. se darán a conocer los precios de la vivienda y el índice de confianza de los consumidores elaborado por The Conference Board, mientras que en la eurozona nos esperan, entre otros, los datos de inflación (martes) y el indicador de sentimiento económico de la Comisión Europea (lunes). Y en Japón se publicarán la tasa de paro, la producción industrial del mes de julio y los beneficios empresariales del segundo trimestre.
El miércoles y el viernes se anunciarán los índices de gestores de compras (PMIs) correspondientes a agosto, primero para el sector manufacturero y, después para el sector servicios. Las previsiones preliminares del sector servicios se han visto afectadas en muchos países, sobre todo fuera de la zona euro, como en EE. UU., Reino Unido, Japón y Australia. Es posible que un factor importante sea el repunte de los contagios de COVID en dichos países o la pérdida de impulso en la reapertura de la economía. Hacia finales de semana podremos volver a analizar estos efectos en más países, entre ellos China, de donde también nos llegarán datos. En el caso del gigante asiático, los mercados se han resentido en las últimas semanas por la ralentización del crecimiento a consecuencia de las rigurosas medidas para frenar las nuevas infecciones.
Los beneficios como respaldo
En el entorno actual, donde cada vez hay más motivos para la incertidumbre, como la pérdida de impulso eco-nómico debido a la cuarta ola mundial de contagios por la variante delta del coronavirus, los beneficios empresa-riales han sido hasta ahora un pedazo de tierra firme en medio de la tempestad. Poco a poco, el aumento de los beneficios está reduciendo también los principales indica-dores de valoración, como la ratio precio-beneficio (P/E), que se dispararon durante la crisis sanitaria. Las ganan-cias están “aumentando” gradualmente las expectativas de los participantes del mercado de renta variable.Celebremos el aumento de los beneficios.