Sociedad

A 24 años de su fallecimiento: recordando a Gonzalo Fernández de la Mora

PENSADOR METAPOLÍTICO

· El 10 de febrero de 2026 se cumplieron 24 años del fallecimiento de Gonzalo Fernández de la Mora y Mon, una figura clave en la historia política e intelectual de España del siglo XX

José Luis Barceló Mezquita | Miércoles 11 de febrero de 2026

Nacido en Barcelona el 30 de abril de 1924 y fallecido en Madrid en 2002 a los 77 años, Fernández de la Mora dejó un legado controvertido pero profundo, marcado por su defensa del régimen franquista, su promoción de la tecnocracia y su crítica acerba a la transición democrática. En un momento en que España reflexiona sobre su pasado reciente y los desafíos de la democracia actual, recordar a este diplomático, político y ensayista es no solo un ejercicio de memoria histórica, sino una oportunidad para debatir sobre el rol de las ideologías en la gobernanza moderna. Su partida en 2002 coincidió con un período de consolidación de la democracia española, pero sus ideas siguen resonando en círculos conservadores que cuestionan el sistema de partidos y que podrían servir de inspiración para la construcción de un nuevo conservadurismo español.



Una Vida marcada por la formación y el servicio público

La biografía de Gonzalo Fernández de la Mora es la de un hombre forjado en el contexto de la monarquía alfonsina y la dictadura franquista. Proveniente de una familia de tradición monárquica y católica –su padre era coronel jurídico militar y gentilhombre de Alfonso XIII, mientras que su madre descendía de linajes como los de Alejandro Mon y Alejandro Pidal y Mon–, su infancia transcurrió entre Madrid y Galicia.

A los dos años, su familia se mudó a la capital, donde inició sus estudios en el Colegio del Pilar. La Guerra Civil lo sorprendió en vacaciones en Galicia, obligándolo a completar el bachillerato con los jesuitas en Vigo y Santiago de Compostela. En 1940, con solo 16 años, se licenció en Derecho y Filosofía Pura en la Universidad de Madrid, obteniendo premio extraordinario.

Su primer libro, Paradoja (1944), publicado a los 20 años, fue elogiado por Azorín y marcó el inicio de una prolífica carrera literaria. Ingresó en la Escuela Diplomática en 1946, institución que más tarde dirigiría. Su trayectoria diplomática lo llevó a puestos clave: cónsul en Fráncfort (1949), encargado de negocios en Bonn (1949-1951) y consejero cultural en Atenas (1961-1962), donde participó en las negociaciones para el matrimonio de Juan Carlos de Borbón y Sofía de Grecia.

Casado con Isabel Valera Uña, tuvo cuatro hijos: Isabel, Gonzalo, Juan Luis y Sandra. Su vida personal se entrelazó con su compromiso público, donando incluso terrenos familiares al Ayuntamiento de Poyo en Pontevedra, región con la que mantuvo fuertes lazos. E incluso su impresionante colección de objetos de plata procedentes de todo el mundo, donados al Museo pontevedrés.

Carrera política: del Franquismo a la oposición en la Transición

Fernández de la Mora se alineó tempranamente con el sector tradicional del franquismo. En la década de 1950, colaboró en proyectos legislativos como la Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958) y la Ley Orgánica del Estado (1966). Fue delegado en la UNESCO y el Consejo de Europa (1958-1969), miembro del Consejo Privado de Don Juan de Borbón (desde 1959) y subsecretario de Asuntos Exteriores (1969).

Su ascenso culminó en 1970 al ser nombrado ministro de Obras Públicas, cargo que ocupó hasta 1974 bajo el gobierno de Carrero Blanco. Como ministro, promovió infraestructuras clave y defendió a Franco como "el gobernante más honesto y eficaz desde Felipe II", erradicando, según él, el analfabetismo y el hambre en España.

Tras el asesinato de Carrero Blanco, Fernández de la Mora representó posiciones conservadoras del régimen, oponiéndose a cualquier ruptura. En 1974 fundó la Unión Nacional Española (UNE), que integró en Alianza Popular (AP) en 1976, donde fue vicepresidente y consejero nacional. Elegido diputado por Pontevedra en las elecciones de 1977 –las primeras democráticas–, formó parte de la Junta preautonómica de Galicia.

Sin embargo, rechazó la Constitución de 1978, argumentando que España ya era un "Estado perfectamente constituido" y criticando la "partitocracia" que, a su juicio, emergía. Esta discrepancia lo llevó a abandonar AP y fundar, en 1979, Derecha Democrática Española (DDE) junto a Federico Silva Muñoz, un partido ultraconservador que fracasó estrepitosamente.

Su última incursión política fue como crítico de la transición, plasmada en el libro "Los errores del cambio" (1986), donde denunciaba la desintegración del Estado y el auge de las autonomías. Desde 1983 hasta su muerte, dirigió la revista Razón Española, un bastión del pensamiento conservador que reunió a intelectuales como Antonio Millán Puelles, Ricardo de la Cierva o el filósofo Luis Sánchez de Movellán, que realizó la primera tesis doctoral sobre el pensamiento político de Fernández de la Mora.

Pensamiento filosófico: tecnocracia y crítica a las ideologías

Fernández de la Mora es recordado como el ideólogo de la tecnocracia española. Su obra cumbre, "El crepúsculo de las ideologías" (1965), se convirtió en el manifiesto del sector inmovilista, proponiendo un "Estado de obras" donde los derechos políticos se reservaran a expertos gerentes, sustituyendo ideologías por planes técnicos y económicos.

Influido por elitistas como Gaetano Mosca y Vilfredo Pareto, era antiigualitarista y defendía la "democracia orgánica" del franquismo como más auténtica que la liberal.

Su bibliografía es vastísima: más de 10.000 páginas en ensayos, artículos y libros. Obras clave incluyen La partitocracia (1976), La envidia igualitaria (1984), Los teóricos izquierdistas de la democracia orgánica (1985) y sus memorias Río arriba (1995, Premio Espejo de España).

Exploró temas como el tradicionalismo, el conservadurismo, el krausismo y la crisis del 98, siempre desde un realismo político que rechazaba las "ideologías retoricistas" en favor de la eficacia.

Monárquico tradicional, aspiraba a una reinstauración monárquica como continuidad del franquismo, y era europeísta ecuménico.

Recibió numerosas condecoraciones: 14 Grandes Cruces (incluyendo la de Carlos III en 1974) y premios como el Mariano de Cavia y el Internacional Afundación de Periodismo Julio Camba (1980).

Legado: un intelectual contra el Régimen del 78

A 24 años de su muerte, el legado de Fernández de la Mora persiste en debates sobre la partitocracia y la eficacia estatal. Considerado por historiadores como Pedro Carlos González Cuevas como "el intelectual de mayor hondura y originalidad de la derecha española en la segunda mitad del siglo XX", sus previsiones pesimistas sobre la transición se han visto confirmadas para algunos en la polarización actual y la crisis institucional.

Fundaciones y publicaciones como la publicación Razón Española mantienen viva su voz, criticando el "régimen del 78" desde una perspectiva conservadora sui generis. En artículos recientes, como los publicados durante el 23º aniversario en 2025, se destaca su impronta en la historia española, no solo por su carrera política sino por su construcción teórica.

En un mundo dominado por populismos e ideologías polarizadas, su llamada a un "Estado de razón" –eficaz, no ideológico– invita a reflexionar sobre alternativas a la democracia representativa actual.

Fernández de la Mora fue un pensador honesrto y muy coherente que evolucionó sin traicionar sus raíces: de Acción Española y Ramiro de Maeztu al elitismo moderno.

-"Gonzalo Fernández de la Mora fue un intelectual y servidor público de educación exquisita y elegante, siempre dispuesto al debate"-

Su lucha metapolítica, a través de Razón Española, subraya la necesidad de una batalla por las ideas en tiempos de cambio.

A 24 años de su fallecimiento, su figura nos recuerda que la política no es solo poder, sino también razón y obras concretas.

En una España dividida, sus críticas a la envidia igualitaria y la partitocracia siguen siendo relevantes, invitando a un debate honesto sobre nuestro sistema político.

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