Anticipaba este Medio, hace un par de semanas previas a estas Elecciones, una posible crisis del PSOE, y también una erosión del bipartidismo existente. Generalmente, los Analistas debemos opinar desde la experiencia de la observación empírica, o lo que significa lo mismo: una técnica de investigación directa que utiliza los sentidos para registrar hechos, comportamientos y procesos reales sin intervenir en ellos.
Ante determinados supuestos, basados en la permanente crisis del Partido en el Gobierno, no resultaba políticamente irrazonable un cambio de perfil de candidato, aparentemente alejado y distante del prototipo político del “sanchismo” al uso.
Los resultados obtenidos por el PSOE en C y L. podrían considerarse excelentes, a sólo dos escaños del ganador, si considerásemos la candidatura presentada, carente de estilo “sanchista”. y repleta de Ideología Transversal, como prototipo de una corriente que busca soluciones sin vincularse estrictamente al espectro político de izquierda o derecha, considerándolo a veces obsoleto.
En absoluto nos anima nada contrario a la existencia de los buenos deseos anteriores, que, por cierto, venimos pregonando desde hace años dirigidos hacia todas las bancadas políticas.
El desconocimiento de sus proyectos a medio plazo, harían osada o inopinable cualquier idea que deseáramos expresar sobre la tarea que le aguarda- Habrá que esperar al menos los primeros y al menos, clásicos cien días.
Respecto al segundo punto: erosión del bipartidismo, se produce en opinión del Analista en menor medida al reducirse las expectativas depositadas en Vox a la vista de los resultados de Extremadura y Aragón, y que una fragilidad de crecimiento, pueda suponer el símil de “tallo quebradizo”.
Permítase de nuevo la licencia al autor de complementar lo anterior con aquélla referida a: No se puede hacer crecer a una Planta dándole tirones, lección poderosa sobre la paciencia y respeto por los procesos políticamente naturales.
Igualmente, podríamos referirnos a los partidos de extrema izquierda y, su fracaso electoral. Un sistema democrático necesita de todos, pero no exigiendo resultados imposibles a corto plazo.
Finalmente, con sabor agridulce, se echa de menos un mayor crecimiento de los Partidos Regionalistas. Posiblemente necesarios para conformar alianzas.