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La empresa familiar ante un sistema fiscal que amenaza su continuidad

· Por Por Pilar Tallón Burón

Sábado 25 de abril de 2026

La empresa familiar representa más del 80% del tejido empresarial español y sostiene millones de empleos. Es un modelo basado en valores sólidos: compromiso, visión a largo plazo y arraigo territorial y emocional. Sin embargo, pese a su relevancia económica y social, se enfrenta a un obstáculo que no proviene del mercado, sino del propio sistema: un marco fiscal que dificulta su continuidad y penaliza el relevo generacional.



Tras más de 25 años como empresa familiar dedicada a la consultoría estratégica y a la formación de directivos, he visto cómo muchas familias empresarias, incluida la mía, afrontan la sucesión con preocupación no solo por la estrategia empresarial sino por la carga tributaria La transmisión de la empresa es un proceso natural y necesario, pero puede convertirse en un desafío económico que compromete inversiones, empleo y estabilidad.

Un sistema tributario que no acompaña

La normativa española en materia de sucesiones y donaciones presenta desigualdades territoriales, falta de estabilidad y una complejidad que genera incertidumbre. En algunos casos, la carga fiscal asociada a la transmisión empresarial puede poner en riesgo la continuidad de compañías viables, especialmente en sectores tradicionales o en zonas rurales.

Mientras la empresa familiar se esfuerza por profesionalizarse, innovar y preparar a las nuevas generaciones, el sistema tributario actúa como un freno. No se trata de pedir privilegios, sino de reclamar coherencia económica: si la empresa familiar sostiene el empleo y la cohesión territorial, su continuidad debería ser una prioridad estratégica.

Profesionalización y formación: la parte que sí está haciendo la empresa

La empresa familiar está avanzando:

- incorpora órganos de gobierno profesionalizados,
- apuesta por la digitalización,
- prepara a las nuevas generaciones,
- y se apoya en consultoría especializada para afrontar sus retos.

Desde las empresas familiares sabemos que el conocimiento es hoy un factor decisivo, que la profesionalización funciona, pero necesitamos un entorno que ayude a la sostenibilidad, que no penalice la experiencia y el esfuerzo.

Desde las asociaciones empresariales que represento, impulsamos un modelo de empresa basado en la calidad, la competitividad y la excelencia. Defendemos una marca empresario fuerte, ligada al valor de la empresa familiar, que requiere mayor armonización territorial, estabilidad normativa y un firme apoyo al relevo generacional.

Sin un marco fiscal estable y favorable a la continuidad, la empresa pierde capacidad de inversión, de innovación y de crecimiento.

España necesita empresas familiares fuertes, innovadoras y capaces de competir. Para ello, es imprescindible que el sistema tributario deje de ser un obstáculo y se convierta en un aliado. Proteger la empresa familiar no es un privilegio: es una inversión en empleo, cohesión territorial y estabilidad económica.

La empresa familiar está haciendo su parte. Ahora le toca al sistema acompañar.

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