Es un trámite que avanza a toda velocidad y que afecta a autónomos, pymes y grandes empresas indiferentemente. La entrada en vigor de Verifactu, el nuevo sistema impulsado por la Agencia Tributaria para garantizar la trazabilidad e integridad de las facturas, ha marcado un antes y un después en la forma de facturar y, aunque los plazos se hayan movido, hay que ponerse en marcha cuanto antes.
¿De dónde sale todo esto? Del que posiblemente sea el cambio normativo en materia fiscal más profundo de la última década. El reglamento ya se ha aprobado para establecer la factura electrónica obligatoria, los plazos están marcados en el calendario y las sanciones económicas por incumplir esta normativa también. ¿No tienes del todo claro cómo te afecta esto? Pues sigue leyendo, porque hay mucho que apuntar.
Todo comenzó con la Ley 11 2021 de medidas de prevención y lucha contra el fraude fiscal, publicada en el BOE del 10 de julio de 2021. Esta norma se estableció para reforzar el control tributario en España, reduciendo el límite de pagos en efectivo a 1.000 euros en operaciones entre profesionales y, sobre todo, asentando las bases legales para que la Agencia Tributaria pudiera exigir el uso de un software de facturación homologado.
Sin esta ley, ni Verifactu ni la factura electrónica obligatoria existirían tal y como los conocemos hoy ¿Y qué es exactamente Verifactu? Te preguntarás. Pues es un sistema que obliga a empresas y autónomos a utilizar programas de facturación certificados por la AEAT. A través de él, cada factura debe incluir un código QR, almacenarse de forma inalterable y quedar siempre lista para su verificación. El objetivo de este nuevo sistema es claro: quieren que ninguna factura pueda manipularse ni desaparecer sin dejar rastro.
Todo esto debía estar ya en marcha. De hecho, el plan original era que el uso de Verifactu fuera obligatorio en enero de 2026 para sociedades y en julio de 2026 para autónomos. Sin embargo, el Real Decreto-ley 15/2025, publicado y convalidado justo a finales de 2025, aplazó todas esas fechas un año completo.
Entonces, el calendario actualizado queda así:
Que todo esto se haya retrasado no significa que puedas olvidarte del tema y mucho menos con las multas que hay de por medio. Es más, las sanciones por incumplimiento de esta nueva normativa, son bastante contundentes: usar o tener un software de facturación no certificado puede suponer multas de hasta 50.000 euros por ejercicio fiscal, y para los fabricantes de software que comercialicen programas no conformes, la cifra asciende hasta 150.000 euros.