La Franja y la Ruta

¿Puede el Sur Global ser solvente sin el permiso de Washington?

· Estados Unidos no defiende el dólar solo con aranceles, bombardeos y sanciones, lLo protege con un filtro más sutil, indirecto y eficaz, el juicio de tres agencias de rating crediticio que deciden qué países merecen financiación y cuáles no

Pablo Sanz Bayón | Miércoles 15 de julio de 2026

El poder de estas agencias, casi todas de origen estadounidense, es abrumador. Tres de ellas —Fitch, Moody’s y Standard & Poor’s— emiten aproximadamente el 90% de las calificaciones crediticias a nivel global y el 95% de las calificaciones soberanas (Forbes, “How Credit Rating Agencies Overplayed The Sovereign Credit Rating Card”, 2 de enero de 2025). Desde mediados de 2023, casi el 20% de los países del mundo han experimentado rebajas de calificación crediticia. El 80% de esas rebajas se concentran en el Sur Global: 20% en Oriente Medio y Norte de África, 31% en América Latina y el Caribe, y 43% en África. Aún hoy, 22 países africanos —el 41% del continente— carecen de calificación soberana, al igual que otros 50 países en desarrollo, lo que los excluye de facto del acceso a los mercados de capitales globales.



El dictamen de este tripolio de agencias crediticias es un acto de soberanía delegada. Un filtro. Occidente, el Norte Global, lo ha erigido para condicionar a las economías emergentes, perpetuando una suerte de neocolonialismo —epistémico, cultural, pero también contable y financiero— que sobrevivió a las ficticias descolonizaciones.

Estas agencias son las guardianas de la ortodoxia financiera, los árbitros de la solvencia internacional. Su influencia, a menudo silenciosa pero siempre decisiva, constituye el verdadero cuello de botella del sistema financiero. Las calificaciones determinan el acceso al capital dado que las reglas internas de los fondos de inversión y otras regulaciones impiden a los gestores de carteras adquirir deuda que no tenga grado de inversión. Una nota BBB- o superior es el pasaporte para acceder a los mercados internacionales con tasas más bajas.

Las puntuaciones que otorgan —a modo de veredicto que define la confianza de los mercados— determinan las decisiones de inversión, las tasas de interés de los bonos y, en última instancia, la estabilidad económica y política de los estados, como bien apuntan Cash y Khan, en su trabajo Rating the globe: reforming credit rating agencies for an equitable financial architecture (United Nations University, 2024).

Los países del Sur Global han sufrido durante décadas las consecuencias de estas prácticas opacas, que han obstaculizado su acceso a la financiación internacional mediante emisión de deuda pública en monedas locales. Estudios del Banco Mundial documentan que estas agencias tienden a infravalorar sistemáticamente la deuda de los países del Sur Global en comparación con economías occidentales de similar nivel de ingresos.

Un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo señala que los indicadores subjetivos, los juicios y los sentimientos juegan un papel importante en las calificaciones, lo que crea un amplio margen para el sesgo (UNCTAD, Credit Rating Agencies, Developing Countries and Bias, 2025).

Precisamente, el Consejero Económico Jefe de India señaló que los indicadores de gobernanza del Banco Mundial (Worldwide Governance Indicators) tienen un peso muy significativo en las evaluaciones crediticias, y que estos índices se basan en opiniones subjetivas de instituciones de expertos sin presencia sobre el terreno (Indian Express, "Need for World Bank's governance indicators to be transparent: CEA", 16 de noviembre de 2023).

Ese sesgo contra el Sur Global puede observarse como un efecto estructural derivado de las metodologías de las propias agencias y otros organismos internacionales, que premian la estabilidad institucional al estilo occidental, penalizando a los gobiernos no alineados con los estándares que impone Washington.

Frente a esta opacidad, los BRICS+ han puesto sobre la mesa la creación de una agencia crediticia propia, ajena a los sesgos e intereses del Norte Global anglocéntrico y dolarcéntrico. Una reivindicación de autonomía financiera largamente aplazada. En octubre de 2024, el Ministro de Finanzas de Rusia, Anton Siluanov, confirmó que los países BRICS discutían la creación de una agencia de calificación para facilitar los procesos de inversión dentro de la asociación: "Las agencias de calificación, lamentablemente, también son parte de la infraestructura occidental y también son susceptibles de politización. Por lo tanto, [una agencia de calificación común] es necesaria para que nuestras empresas puedan invertir en los países BRICS y para que nuestros emisores de valores reciban una calificación no solo de las agencias occidentales, sino también de las que operan en los BRICS" (Agencia Tass, "BRICS rating agency to assist investment processes — Russian Finance Minister", 11 de octubre de 2024).

La iniciativa no es nueva pues ya en 2020, autoridades africanas plantearon la creación de la afCRA (Agencia Africana de Calificación Crediticia). La Unión Africana, a través del APRM (Mecanismo Africano de Evaluación por Pares), ha estado trabajando en el establecimiento de este proyecto, buscando proporcionar calificaciones crediticias justas, transparentes y centradas en el desarrollo que reflejen con precisión las realidades y el potencial de las economías africanas. Este gesto, que podría parecer una anécdota técnica, es en realidad un acto de reivindicación del derecho a definir el propio valor, a establecer los criterios de solvencia sin la tutela de un poder ajeno que funciona al servicio del “Norte Global”.

Recordemos que África paga un "prima" estimada de 24.000 millones anuales en intereses excesivos, y ha perdido más de 46.000 millones en préstamos potenciales. Con 20 países africanos de bajos ingresos en situación de endeudamiento crítico o al borde de él, y con el 94 % de los países africanos con calificación crediticia rebajada en la última década, la búsqueda de soluciones parece culminar en la creación de una Agencia Africana, como bien apunta Hafed Al-Ghwell en una tribuna de Arab News, “An African credit rating agency? Easier said than done” (21 de junio de 2025).

Es, en definitiva, la batalla por la soberanía en el corazón del sistema financiero. Sin ella, cualquier intento de autonomía económica será una estrategia incompleta, dependiente de la buena voluntad de quienes, precisamente, se benefician del statu quo.

El objetivo una economía mundial más justa y equitativa no será posible mientras el Sur Global siga pidiendo permiso para ser solvente, a pesar de que represente la mayor parte de la población y de la riqueza material del mundo.

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