Inmobiliaria

“Canarias puede convertirse en referente internacional de construcción industrializada”

ENTREVISTAMOS A >>> SAMUEL YEBRA, PRESIDENTE DE EASY HOME

-“La vivienda es una infraestructura económica y social”-

Redacción | Lunes 27 de julio de 2026

En esta segunda entrega de la entrevista a Samuel Yebra, el CEO de ‘Easy Home’ expone que su experiencia le ha permitido conocer de primera mano algunos de los principales problemas estructurales del sector de la construcción: los largos plazos de ejecución, la falta de mano de obra cualificada, los sobrecostes, la dependencia logística, la dificultad de acceso a la vivienda y la necesidad de transformar un sector que durante décadas ha estado basado fundamentalmente en sistemas tradicionales.







¿Qué relación existe entre vivienda y desarrollo económico?

La vivienda es una infraestructura económica y social. Si una empresa quiere instalarse en un territorio pero no encuentra vivienda para sus trabajadores, tendrá dificultades para hacerlo. Si un hospital necesita profesionales y no existe oferta residencial, tendrá dificultades para atraerlos. Si una zona rural quiere recuperar población pero no tiene viviendas disponibles, será muy difícil conseguirlo. Por tanto, la vivienda no es una consecuencia del desarrollo económico. Muchas veces es una condición necesaria para que ese desarrollo pueda producirse. Por eso creo que debemos dejar de considerar la vivienda únicamente como un problema inmobiliario.

¿Qué papel cree que debe jugar la empresa privada en la solución del problema habitacional?

Creo que la empresa privada tiene una responsabilidad importante. La administración tiene una responsabilidad fundamental y debe liderar las políticas públicas, pero las empresas tenemos que aportar conocimiento, tecnología, innovación y capacidad de ejecución. La colaboración público-privada puede ser una herramienta muy potente si se desarrolla desde la transparencia y con un objetivo claro: conseguir mejores soluciones para la sociedad. La empresa privada tiene la capacidad de innovar rápidamente. Las administraciones tienen la capacidad de planificar a largo plazo y desarrollar políticas públicas. Si conseguimos unir ambas capacidades, podemos multiplicar el impacto.

¿Cuál debería ser el papel de las administraciones públicas?

Deben actuar como facilitadoras y como impulsoras del cambio. Necesitamos administraciones capaces de entender las nuevas tecnologías y de incorporar la innovación a sus procesos de contratación y planificación. No tiene sentido que una administración quiera resolver una emergencia habitacional y tarde años en encontrar una solución porque los procedimientos no están adaptados a la realidad actual. Tenemos que acelerar los procesos administrativos sin renunciar a los controles necesarios. La sociedad necesita respuestas más rápidas. Y aquí la industrialización puede ser una oportunidad para que las administraciones puedan planificar soluciones habitacionales con mayor previsibilidad.

¿Qué papel puede jugar la igualdad en esta nueva industria de la construcción?

La igualdad tiene que formar parte del diseño de este nuevo modelo. La construcción tradicional ha sido históricamente un sector con una presencia masculina muy elevada. Cuando industrializamos, aparecen nuevos perfiles profesionales que no dependen exclusivamente de la fuerza física.

¿En qué se traducen en concreto esos oficios?

Necesitamos diseñadoras, ingenieras, arquitectas, técnicas de calidad, especialistas en digitalización, logística, sostenibilidad y gestión de procesos. Esto abre una puerta para que muchas más mujeres puedan desarrollar carreras profesionales dentro de una industria que está evolucionando. Creo que la igualdad no se consigue únicamente con discursos. Se consigue generando oportunidades reales. Y la nueva industria de la construcción puede ser una de esas oportunidades.

¿Qué oportunidades puede ofrecer este modelo a las personas que actualmente están fuera del mercado laboral?

Si diseñamos correctamente los programas de formación, podemos crear itinerarios de incorporación laboral para jóvenes, personas desempleadas o profesionales que necesitan reconvertirse. La industria necesita personas y necesita talento. Podemos desarrollar programas de capacitación en fabricación, montaje, mantenimiento, logística o eficiencia energética. Y creo que esto es especialmente importante en territorios donde existe desempleo estructural. La construcción industrializada puede convertirse en una puerta de entrada al empleo. Pero debemos hacerlo con responsabilidad: formando a las personas, dignificando las condiciones laborales y ofreciendo posibilidades reales de crecimiento profesional.

¿Qué significa para usted dignificar el trabajo en la construcción?

Significa reconocer que detrás de cada vivienda hay personas. Durante muchos años hemos aceptado determinadas condiciones laborales porque entendíamos que formaban parte de la construcción. Yo creo que podemos hacerlo de otra manera. Un entorno industrializado permite mejorar la seguridad, planificar mejor los trabajos y reducir parte de la exposición a condiciones adversas.

La creación de puestos de trabajo es otro de los catalizadores de presente y de futuro…

En efecto, en este marco es posible crear puestos de trabajo más técnicos y profesionalizados. Dignificar la construcción significa que un joven pueda sentirse orgulloso de trabajar en esta industria. Significa que tenga formación, estabilidad y posibilidades de desarrollo. Y significa entender que una vivienda digna también debe construirse mediante un trabajo digno.

¿Dónde ve a Canarias dentro de esta transformación?

Creo que Canarias tiene una oportunidad extraordinaria. Nuestro territorio reúne muchos de los grandes desafíos que vamos a encontrar en otras partes del mundo: insularidad, limitaciones logísticas, dependencia exterior, dificultades de acceso a la vivienda y territorios que necesitan nuevas oportunidades. Pero también tenemos capacidad de innovación. Canarias puede convertirse en un laboratorio de soluciones. Podemos desarrollar modelos de construcción industrializada adaptados a territorios insulares y posteriormente exportar ese conocimiento. Nuestro objetivo no debería ser solamente importar tecnología. Tenemos que ser capaces de generar conocimiento propio y exportarlo.

¿Qué futuro imagina para esta nueva visión?

Me gustaría que dentro de diez años pudiéramos mirar atrás y decir que fuimos capaces de demostrar que la industrialización podía cambiar mucho más que la construcción. Me gustaría ver una industria preparada, profesionalizada y capaz de generar empleo de calidad. Me gustaría ver jóvenes formándose en nuevas profesiones vinculadas a la construcción tecnológica. Me gustaría ver mujeres incorporándose cada vez más a puestos técnicos y de dirección. Me gustaría ver territorios que han conseguido recuperar población gracias a la combinación de vivienda y empleo.

¿Una última petición o exigencia a las administraciones?

Me gustaría ver administraciones capaces de responder con rapidez a las necesidades de sus ciudadanos. Y, sobre todo, me gustaría que pudiéramos decir que contribuimos a que más personas tuvieran acceso a una vivienda digna. Porque al final, cuando hablamos de industrialización, hablamos de tecnología. Pero cuando hablamos de propósito, hablamos de personas. Y creo que ese es el verdadero reto que tenemos por delante: utilizar todo lo que sabemos para construir un futuro en el que nadie tenga que quedarse atrás.

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