Gran expectación y gran cantidad de curisoso se diieron cita en el entorno del Club Náutico de Sanxenxo para ver la reaparición del Rey Emérito Don Juan Carlos volviendo a una regata, esta vez más tranquila que sus antiguas participaciones competitivas. Y nada mejor que hacerlo en Galicia, rodeado de sus amigos, en una sana competición de barcos históricos en lo que, dicho sea de paso, Don Juan Carlos también ha sabido destacar. «Es otro ritmo que me permite seguir en la vela», ha asegurado Don Juan Carlos a diversos medos, «y estoy muy agradecido a los amigos que me invitan a navegar con ellos».
A bordo del «Acacia», el velero de época construido en 1929 en el que compite este fin de semana en aguas de la Ría de Pontevedra, todos son viejos conocidos. Además de Echavarri, Don Juan Carlos ha contado con Pedro Campos, presidente del RCN de Sanxenxo y armador de la saga «Movistar», el veterano tripulante del «Bribón» Alberto Viejo y el anfitrión Mauricio Sánchez.
Don Juan Carlos ha hecho apariciones discretas y rodeado de amigos. El jueves, día de su llegada, tras una pequeña recepción en el náutico con la corporación local, pudo disfrutar de un almuerzo en la taberna del club, sin cámaras ni periodistas. Después de tres horas de entrenamientos, el Rey acudió a cenar con un grupo de amistades al restaurante D'Berto, en O Grove, propiedad de Alberto y Marisol Domingo. Estos días se aloja en la casa de unos amigos en la zona, lejos de los focos, haciendo la vida anónima que gusta tras su abdicación, y buscando estar rodeado en ambientes sencillos.
Lo que no abandona es la cercanía con la gente. El viernes, a su llegada a las instalaciones del club, no dudó en acercarse al numeroso público. Antes de entrar aún tuvo tiempo de saludar al armador luso Rui Ramada, con quien departió en perfecto portugués. A la salida del Náutico tuvo la ocasión de saludar a algunos compañeros de regata y aficionados a la vela. Todos aprovecharon para fotografiarse con Don Juan Carlos y para desearle suerte. También estrechó manos y recogió elogios de los aficionados por su decisión de volver a practicar el deporte de la vela. Tras el recorrido por el pantalán flotante se dirigió con el resto de la tripulación al barco para iniciar tomar la salida del recorrido costero entre Sanxenxo y Bueu. Don Juan Carlos volvió de navegar a las siete de la tarde y compartió cena en la cuarta planta del náutico de Sanxenxo de nuevo con tripulantes y amigos. El sábado volvió al mar a seguir la competición, que finaliza este domingo.
Cusí respalda la creación de una gran regata internacional en Sanxenxo. «En unos años vendrían barcos de todo el mundo, porque con el "Bribón" dejamos amigos por todas partes». Ese cariño ganado con su saga de barcos tuvo un último episodio en Goteborg durante la última etapa de la Volvo Ocean Race, «donde reunimos a 18 tripulantes de distintas nacionalidades que habían navegado con nosotros». Ahora, comparte la «enorme satisfacción» por volver a ver al Rey, su patrón, a bordo de un barco. «Fue un regatista que siempre supo ganarse el respeto del resto más allá de su título, mostrándose humano y compañero», recuerda, «empezó en un Half Ton, siguió en un TP y ahora en un clásico». «Sin él, la vela en España no tendría el nivel que tiene hoy en día», sentencia Cusí.
UNA REGATA QUE ACRECENTARÁ SU PRESTIGIO