Además, esta percepción ha empeorado en 7 puntos porcentuales (pp) desde 2011 —año en que Capgemini realizó el primer análisis en este ámbito—, cuando el porcentaje fue del 55%.
Los empleados no consideran que la cultura de su empresa sea “digital”
El estudio, basado en 1.700 encuestas a profesionales de 340 compañías en 8 países y entrevistas en profundidad con expertos académicos, pone de manifiesto la considerable diferencia entre la percepción que la alta dirección y los empleados tienen respecto a la existencia de una cultura digital dentro de sus organizaciones. Frente al 40% de la alta dirección que cree que sus empresas tienen una cultura digital, solo el 27% de los empleados está de acuerdo con esta afirmación. En particular, la percepción en España dista mucho de este promedio global, en dos sentidos: solo el 5% de la alta dirección considera que la cultura de su empresa es digital, pero los empleados no lo piensan en ningún caso (0%).
Los profesionales consultados valoraron el concepto de «cultura digital» de sus empresas respecto a siete dimensiones: entorno de colaboración, innovación, cultura abierta, habilidades y mentalidad digital (digital mindset), agilidad y flexibilidad, orientación al cliente y uso de datos para fundamentar decisiones. La información recabada permitió identificar algunas de las razones que explican esa divergencia de percepción; por ejemplo, que los máximos responsables no transmiten de forma clara la visión digital, la ausencia de roles digitales de referencia y la falta de indicadores clave de desempeño (KPI) adecuados para medir los objetivos de transformación digital.
En palabras de Cyril Garcia, director de Servicios Digitales y miembro del Comité Ejecutivo de Capgemini a nivel mundial: “Las tecnologías digitales pueden aportar un importante valor, pero las empresas solo podrán aprovechar ese potencial si adoptan la cultura digital adecuada, desplegada y sostenida en el tiempo. Las empresas deben utilizar un modelo que apoye e inspire a todos los empleados para propiciar un cambio cultural de forma conjunta. Reducir la falta de conexión entre alta dirección y empleados es un factor clave para el crecimiento. Las empresas que hagan de la cultura digital un eje estratégico verán mejorar sus relaciones con los clientes, atraerán el mejor talento y se situarán en el camino hacia el éxito en el mundo digital de hoy.”
La investigación muestra una profunda falta de sintonía entre la alta dirección y los empleados en todas las áreas que comporta la cultura digital:
El informe pone de relieve que las empresas no consiguen que sus empleados participen en el viaje hacia el cambio de cultura corporativa. Implicar a los empleados es fundamental para inculcar una actitud digital efectiva y acelerar la transformación cultural de la organización. La alta dirección y los mandos intermedios son esenciales para traducir la visión digital en resultados tangibles y para incentivar las conductas digitales positivas.
A nivel global, el gap entre la visión de la alta dirección y los mandos intermedios es muy similar al existente con respecto a los empleados base: solo el 22% de los mandos intermedios así lo considera, porcentaje inferior al de los empleados base. En España, los mandos intermedios tampoco creen que sus empresas tengan una cultura digital.
Uno de los expertos consultados para el estudio, Ian Rogers, Chief Digital Officer de LVMH, así lo explica: “El gran momento de una organización ocurre al aceptar que la transformación digital no es una cuestión meramente técnica, sino un cambio cultural.”
Las que marcan la diferencia
El estudio identificó un segmento de empresas «adelantadas» en la carrera de la cultura digital (34% de la muestra) por lograr un buen desempeño en aquellas siete dimensiones que describen la cultura digital y porque con su modelo de liderazgo han conseguido con creces el arraigo de la cultura deseada en todos los niveles de la organización. Reino Unido, Suecia y Estados Unidos son los países con mayor presencia de organizaciones adelantadas en cultura digital (63%, 60% y 56% respectivamente). Por sectores, lo son el automovilístico (43%), el de productos de consumo (38%) y el de telecomunicaciones (32%).
Estas empresas tienen, por lo general, una política de selección de personal diferente que da preferencia a caracteres con conductas y pensamientos creativos y autonomía (83% de las “escapadas” frente al 29% de las “rezagadas”). Además, modifican los perfiles de los puestos y los indicadores clave de desempeño (KPI) para alinearlos con el enfoque digital (75% frente al 17%) y vinculan el sistema retributivo a los objetivos de transformación digital (70% frente al 13% del grupo de “rezagadas”).
Ninguna empresa española de la muestra figura entre las «adelantadas». El 65% están a la cola de la carrera de la cultura digital («lentas») y el 35%, en el medio de la carrera («seguidoras»).
Creación de una cultura digital
Crear una cultura digital y conseguir el cambio requiere paciencia, tenacidad y medición constante.
Para lograrlo, según el informe, las empresas necesitan:
“Para competir a futuro, las empresas deben invertir en una cultura digital que impregne y alcance a cada empleado. Nuestro estudio demuestra que la cultura puede ser el mayor inhibidor, pero también el gran catalizador para la transformación digital y la innovación. Muchos directivos creen que su cultura ya es digital, pero si se pregunta a sus empleados vemos que opinan lo contrario. Esta disparidad pone de manifiesto la falta, desde la alta dirección, de una visión realmente digital y de una estrategia y un plan de ejecución adecuado”, comenta el experto y co-autor Brian Solis. “Cultivar una cultura digital es una forma de negocio que comprende de qué forma la tecnología está cambiando los comportamientos, el trabajo y la dinámica del mercado. Ayuda a todos los participantes a crecer para competir con mayor eficacia en un entorno de cambio permanente.”