A pesar de las dudas sobre la valoración de los mercados bursátiles en EE. UU., no estamos preocupados por las cotizaciones actuales. Creemos que se justifican con el gran crecimiento de las ganancias y la alta rentabilidad. Además, el bajo rendimiento de los bonos es otro aspecto favorable.
Uno de los principales riesgos en la evolución de los mercados de valores será la retirada de liquidez constante de los bancos centrales. Si se observa la trayectoria de los mercados de valores desde la crisis y se compara con las inyecciones de liquidez de todos los bancos centrales, se aprecia una correlación importante. La Reserva Federal ha empezado a reducir la liquidez en el sistema, lo que probablemente influya en el rendimiento del mercado.
La Reserva Federal ha indicado que los tipos de interés continuarán subiendo en el 2018. En ese contexto, es importante ser consciente de los niveles de apalancamiento de las empresas. Durante mucho tiempo, las circunstancias propiciaban deuda barata, pero ahora los tipos de interés en aumento darán lugar a pagos de intereses más elevados para las empresas. Mientras tanto, un mercado laboral con menor desempleo tendrá consecuencias a la larga y elevará los costes salariales. La subida de los salarios es, por supuesto, positiva en cuanto al gasto de los consumidores; pero, en los sectores con mucha mano de obra, los márgenes se reducen por el alza de los costes salariales.
Se espera una recuperación de las inversiones. La falta de avances de la administración Trump ha supuesto paralizaciones en este año, pero los proyectos deberían ponerse en marcha para el 2018. Con el énfasis en la recuperación de la actividad en los EE. UU., estas inversiones de capital podrían suponer un resurgimiento de la actividad productiva en el país. También es probable un aumento de la automatización, especialmente en un entorno con desempleo bajo y salarios más altos, ya que las empresas intentan contrarrestar los costes crecientes y mantener los márgenes.