Desde cuando el Gobierno central implementó un plan de acción sobre el control de la contaminación del aire, en ese mismo año, Beijing ha adoptado medidas como fomentar el uso de energías limpias y modernizar las fábricas.
La concentración promedio de dióxido de azufre, PM2,5, PM10 y dióxido de nitrógeno de la ciudad disminuyó en 77,8, 42,7, 27,8 y 25 por ciento, respectivamente, entre 2013 y 2018.
Li Xiang, funcionario del buró, manifestó que la capital aún sufre de emisiones excesivas de contaminantes, y que todavía queda mucho por hacer para mejorar la calidad del aire.
"Actualmente, la ciudad se está enfocando en el control de los vehículos de diésel pesado, el polvo y los compuestos orgánicos volátiles, y viene cooperando con las áreas vecinas para reducir la contaminación del aire", agregó Li.