Las elecciones no hacen un sistema democrático. Las elecciones son un requisito del sistema. Adolfo Hitler en Alemania y Rafael L. Trujillo en República Dominicana son un buen ejemplo. Hitler llegó al poder por elecciones y Trujillo realizaba elecciones cada cuatro años y por supuesto, las ganaba.
En Venezuela ahora existen dos presidentes y dos Asambleas. La Asamblea Nacional legítima y la Asamblea Nacional Constituyente creada por Nicolás Maduro a su antojo luego de perder la mayoría parlamentaria. La Asamblea Nacional ha sido declarada en desacato por el Tribunal Supremo de Justicia. En la actualidad surge Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional y se declara presidente interino.
Esa declaración ha puesto a Venezuela en protagonista del escenario global.
América, de norte a Sur, con excepción de Cuba, Bolivia, Nicaragua y El Salvador ha reconocido a Juan Guaidó como el presidente de Venezuela. La Unión Europea exige la convocatoria a elecciones libres en Venezuela.
México y Uruguay reconocen a Maduro pero abogan por un nuevo “proceso de negociación incluyente y creíble”. Parecería que el proceso de negociación realizado en República Dominicana no fue “incluyente ni creíble”-
Las organizaciones globales también se ocupan de Venezuela. Dice el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) que “ofrecer mediación en Venezuela sin hacer mención a acabar con la usurpación y la dictadura de Maduro es ponerse del lado de un gobierno ilegitimo”.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La reunión convocada por Estados Unidos concluyó sin un acuerdo y el Papa Francisco se une al reclamo y propugna por una solución “justa y pacífica y le asusta el derramamiento de sangre”.
Parecería que el laberinto venezolano tiene varias salidas.
¿Perdurará Maduro en el poder, diálogo, elecciones libres, rebelión militar?