“Ya es un problema histórico de nuestro país el hecho que se presupuestan unas inversiones y se acaba ejecutando un volumen mucho menor. Puede ser una táctica consciente de los gobernantes o una incapacidad real. Con la llegada una cantidad excepcionalmente elevada de recursos, no cabe más que esperar que esta problemática se agrave.”.
“Transcurridos muchos meses, todavía no se ha abierto ninguna convocatoria que sea realmente interesante para la mayoría de las pymes. Las convocatorias que se han abierto son pocas y sus beneficiarios son grandes empresas, administraciones públicas o empresas que llevan a cabo actividades muy concretas en el ámbito científico o tecnológico”.
“España debería haber modernizado hace muchos años la administración pública, adaptándola a los retos actuales de nuestra sociedad: flexibilización, incorporación de tecnología, reducción de trámites burocráticos… en definitiva, construir una administración más ‘business friendly’. Pero, esto no se ha hecho y ahora tenemos que correr una carrera de Fórmula 1 con un utilitario del siglo pasado”.
“Las empresas han congelado sus inversiones a la espera de ver cómo se articulan las convocatorias de subvenciones para poder acceder a ellas. Ello está llevando a la quiebra a muchas empresas que son suministradoras de estas inversiones, que no estarían sufriendo tanto si el Gobierno no se hubiera apresurado a anunciar unas ayudas que no es capaz de materializar en el corto plazo”.