Exterior

Hungría, el verso suelto de la Unión Europea, y la incógnita Serbia

· Las informaciones que relacionan Budapest con Moscú, el doble juego de las autoridades magiares filtrando información al Kremlin y la oposición del mismo Viktor Orbán a desbloquear ayuda financiera para Ucrania dejan al país en un limbo existencial

Luca Pollipoli | Domingo 12 de abril de 2026

Los escándalos se acumulan en los amplios salones del Castillo de Buda, residencia del primer ministro. Según The Guardian, que menciona fuentes del servicio de inteligencia militar de Ucrania GUR (véase reportaje al enlace https://shorturl.at/XJehK), las autoridades serbias encontraron 4 kilogramos de explosivo cerca del gasoducto que abastece Budapest. Cabe preguntarse si, justo antes de la cita electoral, esta filtración interesada no es una tentativa desesperada del presidente serbio Aleksandar Vučić para ayudar al líder del Fidesz, la Unión Cívica Húngara. Con tono melodramático el ex baloncestista informó del presunto sabotaje, un modus operandi similar a precedentes apariciones notificando presuntas amenazas frustradas.



Escasean los detalles sobre lo acontecido el 5 de abril. Aparentemente, involucró el tramo balcánico del TurkStream, que suministra gas ruso a Hungría. El artefacto se habría colocado cerca de Kanjiza, a pocos kilómetros de la frontera. Vladimir Orlić, máximo responsable de la BIA (Bezbednosno Informativna Agencija, el servicio de inteligencia de Belgrado, NdA), declaró en rueda de prensa que las sospechas de los investigadores se centran en “un grupo de inmigrantes con entrenamiento militar”. Posteriormente, el director de la agencia de contrainteligencia VBA Duro Jovanic exculpó a Ucrania de organizar un atentado contra la infraestructura gasística (más información al enlace https://shorturl.at/mq9Fl).

El mismo Orbán desplegó todo su arsenal escénico afirmando que la interrupción del suministro “paralizaría nuestra economía, cientos de miles de familias se quedarían expuestas y por lo tanto lo ocurrido en Serbia es de extrema gravedad”. Terminó su pomposa alocución felicitando “al país hermano” por “su rápida y eficaz intervención: se ha prevenido una catástrofe”. Ambos mandatarios comparten “la habilidad de ensalzar públicamente la salvación de la nación ante dificultades reales o percibidas”, explica la docente Narges Bajoghli de la John Hopkin’s University. Una práctica retórica funcional cuando el objetivo es la desviación de la atención pública y que adquiere especial relevancia en víspera electoral.

El líder de la oposición húngara, Peter Magyar, insinuó que todo formaba parte de una operación de falsa bandera que pretendía influir en la convocatoria. Cabe recordar que los sondeos daban una ventaja de hasta seis puntos porcentuales al europarlamentario. El líder de Respeto y Libertad escribió en redes sociales que desde hace semanas en Budapest se atendían informes sobre la posibilidad de un ataque a la arteria energética. La hipótesis más compartida por los medios de comunicación no filo gubernamentales es que todo respondería a favor de los intereses del mismo Orbán.

Según las encuestas Fidesz saldrá derrotado de las elecciones por primera vez desde 2010. Peter Magyar, que militó en el partido hasta 2024, podría obtener hasta el 50% de las preferencias mientras que el antagonista no superaría el 40%. La impresión es que el primer ministro necesitaba un impulso para mejorar los índices de aprobación después de la acertada campaña electoral de Respeto y Libertad. El budapestino convenció a los representantes de los demás partidos a abandonar la carrera para no desperdiciar ni un voto contra Orbán. Los datos indican que sólo la formación de extrema derecha “Movimiento Nuestra Patria” superaría el umbral del 5% obteniendo representación parlamentaria. Un hemiciclo que “será de lo más polarizados, el resultado de dieciséis años de total y absoluto predominio de aquel que solía definirse como defensor de los intereses nacionales”, explica el politólogo Abel Riu.

Durante este periodo de tiempo, Orbán ha priorizado el supuesto bienestar del país retratando todo lo demás y cuestionando las injerencias del sistema comunitario. Una dialéctica habitual entre los líderes de Patriots for Europe y que le acerca nuevamente a Vučić, aliado clave bien enlazado con Moscú. El serbo necesita un país como Hungría con participación en Bruselas porque, de alguna manera, normaliza la gobernanza autocrática que les acomuna. En 2024 Budapest respaldó los intereses del país eslavo en la Asamblea de Naciones Unidas de la ONU. Fue el único que votó en contra del reconocimiento del Día Internacional de Reflexión y Conmemoración por el genocidio de Srebrenica de 1995 (EMF publicó un artículo en ocasión del treinta aniversario del exterminio que es posible consultar al link https://shorturl.at/5gir3).

Asimismo, existen intereses comerciales y financieros que unen a los dos países. El gigante energético húngaro MOL reemplazó a Gazprom adquiriendo la petrolera serba NIS después de que las sanciones estadounidenses afectaran a Belgrado. No olvidemos además que desde hace tiempo Orbán y sus mandamases han intentado socavar la unidad europea en asuntos tan delicados como las políticas migratorias. Y fue durante años un secreto a voces que desde la avanzada castrense rusa en Ucrania en febrero de 2022, Budapest ejerciera de mal camuflado Caballo de Troya del Kremlin con filtración constante de datos sensibles. Más recientemente Orbán y su alter ego eslovaco Robert Fico bloquearon un préstamo de 90 mil millones de dólares a Kiev por todo lo relacionado con el gasoducto Druzhba, que abastece Hungría a través de Ucrania.

Orbán defiende que Volodimir Zelensky actúa contra los intereses de Hungría privándola del petróleo ruso y saboteando también gasoductos como el TurkStream. Por su parte, Kiev ha negado cualquier responsabilidad al respecto. Difícilmente se logrará aclarar lo acontecido en Serbia, pero es evidente que el líder de Fidesz teme un cambio de régimen. No fue baladí el viaje relámpago del vicepresidente de EE.UU. J.D. Vance pocos días antes de la cita electoral. Un reputado analista que prefiere mantenerse anónimo lo interpreta como “un desesperado intento de salvar el bastión europeo del soberanismo internacional”.

Un eventual triunfo de Magyar tendría repercusiones indirectas a todos los niveles. Las autocracias balcánicas reducirían su influencia para oponerse internamente al Consejo de la UE que lidera el portugués Antonio Costa. Pero el más afectado sería el Kremlin, que se vería privado de una importante correa de transmisión en Europa Occidental. Asimismo, el presidente Donald Trump, que se enfrente a una guerra que no sabe cómo gestionar, perdería un crucial aliado en su empeño en socavar la autonomía política y estratégica de Bruselas. Con la derrota de Orbán es muy probable que Hungría reequilibre su relación con la UE y que el sistema comunitario recupere una mayor cohesión interna.

Los húngaros decidirán…

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