· Por Emilio Suñé Llinás, Catedrático de Filosofía del Derecho y Derecho Informático de la Universidad Complutense de Madrid
24/07/2026@06:50:21
Hasta hace poco tiempo pensé que había infravalorado a Trump, pero el memorándum con Irán dejó las cosas claras. En pocos días se demostró que combina importantes aciertos con grandes errores. Estamos ante una crisis de civilización, de la única que existe, la Occidental, asediada por todos los lados, porque, no se equivoquen, estamos en guerra. No me refiero a una guerra por medios convencionales, como la de Irán, sino a una guerra que se libra en el subsuelo, minando y destruyendo, las instituciones, la fe y hasta la esperanza; la que se libra por medio de la demografía, y busca la sustitución de la civilización occidental por la barbarie. Esta guerra no deja un rastro de muertos, pero terminará siendo igual de letal -o peor- que las guerras tradicionales, que se libran con sangre. Es una guerra devastadora, nuclear, pero sin hongos de explosiones atómicas como las de antes, de uranio o de hidrógeno. La guerra de hoy es ecológica, aparentemente limpia, una guerra de bomba de neutrones. Todo permanece en pie, menos nosotros, que antes de darnos cuenta, disfrutaremos de la paz del cementerio.