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Trump

Trumpismo made in USA y rebelión made in Spain

· Por Luis Carlos Ramírez

04/11/2024@07:49:01

Ocho años y dos mandatos después, Estados Unidos está a punto de reelegir al presidente más “demagogo, incendiario e insultador”, -al decir del ex alcalde de Nueva York, Michael Blomberg-, que podría tensionar no solo una sociedad ya dividida en dos, sino desestabilizar la geopolítica internacional. En España, los afectados por la devastadora catástrofe valenciana estallan contra el Rey y los presidentes del Gobierno y de la Generalitat, tras la demora en anunciar las alertas y el cicatero retraso de ayuda a los millares de afectados. Una movilización popular sin precedentes desborda el sectarismo y la ruindad después de desplazar al Ejército a cuenta gotas para socorrer a los ciudadanos atrapados en el infierno valenciano. La rebelión ciudadana les estalla a las más altas autoridades en la cara ante la sensación de un Estado fallido cuyos protagonistas continúan a la greña y además llegan tarde a la solución de los problemas. El mayor "miserable" catalán, en palabras de Garcia-Page, -que todavía permanece en busca y captura tras huir a Waterloo-, continúa chantajeando al gobierno en su intento de zafarse de los delitos de terrorismo y malversación.

Elecciones en EE.UU.: siete novias para un único gran hermano

· La carrera por el despacho oval de la Casa Blanca se decidirá en Wisconsin, Michigan, Pensilvania, Georgia, Carolina del Norte, Arizona y Nevada

El peso de las economías locales influye en los sondeos del 5 de noviembre. El sistema electoral estadounidense es uno de los muchos anacronismos de una democracia obsoleta y fatigada. Trátense de una designación indirecta en las que los 50 estados seleccionan a los 538 denominados grandes electores designados para luego investir al presidente. Una cuantía que equivale a la suma de los senadores y diputados de cada estado más tres representantes del Distrito de Columbia. 48/50 adoptan el mecanismo del winner-take-all: quien prevalezca en el sufragio popular se quedará con todos los electores. Únicamente Nebraska y Maine tienen un modelo peculiar: dos de los electores serán para el que gane y los restantes 5 - tres para el primero y dos para el segundo – se asignan al candidato que sobresalga en los distritos utilizados para la elección al Congreso. Esto significa que en el Maine, tradicionalmente democrático, un gran elector será para los republicanos y viceversa.