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ENTREVISTA A MAURICIO ROJAS

"El marxismo, como sistema de pensamiento revolucionario, no es más que un genocidio"

Portada del nuevo libro de Mauricio Rojas (Editorial SEPHA, 2012)
Portada del nuevo libro de Mauricio Rojas (Editorial SEPHA, 2012)
martes 21 de octubre de 2014, 14:31h
Entrevistamos hoy a Mauricio Rojas, Director del Observatorio para la Inmigración y la Cooperación al Desarrollo de la Universidad Rey Juan Carlos y de la Escuela de Profesionales de Inmigración y Cooperación (EPIC) de la Comunidad de Madrid y una de las mentes más preclaras del actual pensamiento madrileño.
Mauricio Rojas es hoy una de las mentes más preclaras en el ámbito del pensamiento madrileño.
Mauricio Rojas es hoy una de las mentes más preclaras en el ámbito del pensamiento madrileño.
Mauricio Rojas abandonó Chile en octubre de 1973, a las pocas semanas del golpe militar del General Pinochet. Fue acogido por Suecia como refugiado político y residió en ese país hasta fines de 2008, llegando a ser diputado en el Parlamento de ese país por el Partido Liberal. Acaba de publicar «Lenin y el totalitarismo» (Sepha, 2012).

Usted reconoce que ha sido un «bolche» que luchaba por la utopía socialista frente a la opresión del imperialismo. ¿Qué le desilusionó?

Los resultados. Conocer tan de cerca, viviendo en Suecia, a tantas víctimas de la realización de los sueños que animaban mi pasión revolucionaria. Además, como aquellos “compañeros de exilio” bien lo mostraban, no había excepciones. Las revoluciones comunistas siempre terminaban en regímenes totalitarios. Debía haber una explicación lógica para tan reiterado “fracaso”. Eso me llevó a una larga búsqueda, que se fue transformando en un cuestionamiento de mi propio idealismo. Me di cuenta que yo era como aquellos verdugos revolucionarios que tiranizaban a sus pueblos, solo que yo y los “bolches” chilenos, habíamos sido derrotados.

Es muy socorrida la idea de que el marxismo era bueno, el leninismo lo estropeó y el estalinismo lo acabó de deshumanizar. Usted mantiene que el leninismo tiene defectos en el origen. ¿El marxismo no ha tenido un aporte positivo para la humanidad?

No, no lo ha tenido. Por el contrario, desvió a muchísimos idealistas hacia una forma de pensar totalitaria, hacia una revolución violenta y total que, con las palabras de Marx, opere una “transformación masiva del ser humano” creando una sociedad-paraíso. Los invitó, en suma, a un sueño mesiánico, en el que se perdieron para siempre y se transformaron, por ese fin tan majestuoso que buscaban, en verdugos de todo aquel, burgués o proletario, que no se sometiese a su designio revolucionario. Ese es el mensaje revolucionario de Marx y el leninismo solo es un intento radical de realizarlo. Esto no quiere decir que en Marx no haya cosas interesantes, que las hay. Pero el marxismo, como sistema de pensamiento revolucionario, no es más que un genocidio larvado, ideológico. Encerrado en su propuesta de eliminar al ser humano tal como es para reemplazarlo por el “hombre nuevo” de sus sueños mesiánicos.

Los más románticos de la extrema izquierda dirán que el leninismo pudrió el espíritu marxista y defienden el trotskismo como vía de realización del marxismo. ¿Qué les diría?

Que estudien mejor la vida de Trotsky, ya que si hubo alguien dispuesto a ser el Robespierre ruso fue él. Más que Stalin. Trotsky fue siempre el terrorista más extremo, porque era el idealista más extremo. Se sintió siempre portador absoluto de la verdad revolucionaria y, justamente por ello, con el derecho absoluto al crimen revolucionario. No mató, ni de cerca, tantos seres humanos como Stalin porque no tuvo la oportunidad.

Con frecuencia los demócratas de izquierda se ofenden ante los ataques contra el totalitarismo marxista, y los conservadores de derecha ante las críticas al fascismo. Usted en cambio detalla similitudes entre el leninismo y el nazismo. ¿No sería más lógico ver parecidos entre los diferentes tipos de demócratas por un lado, y los distintos totalitarismos por otro, que entre la izquierda por un lado y la derecha por el otro?

Así es. Los totalitarismos y las dictaduras deberían ser repudiados de igual manera, con independencia de su coartada ideológica. Pero no es así, hay una tolerancia criminal de muchos sectores “progres” con el totalitarismo comunista. Su argumento es espeluznante: “matan, sí, pero por una buena causa…”. Con ello se hacen cómplices de los crímenes y fomentan el engaño de que el comunismo es una buena causa mal realizada. Lo mismo diría de sectores de derechas que miran para otro lado ante sus dictaduras “necesarias”. Con ello se hacen miembros del siniestro club de los que predican que el fin justifica los medios.

No hay partido o político demócrata en España que no abomine del franquismo. ¿Qué diría a los políticos de la izquierda democrática que no abominan del marxismo?

O que no han entendido de que se trata, o que no tienen el valor de entenderlo. Pero son demasiados los muertos que exigen una explicación a esos demócratas comodones o nostálgicos de sus sueños de juventud. Siempre vienen con eso de que Marx hizo aportes interesantes a la comprensión de esto o aquello, y claro que los hizo, lo que no lo exime de haber creado una ideología, el marxismo, totalitaria y genocida.

Usted es chileno. Nadie políticamente correcto justificaría la dictadura de Pinochet porque existieran a la vez movimientos terroristas contrarios, como el MIR. En cambio, el cantante Joaquín Sabina decía que “mientras exista Guantánamo y el bloqueo económico” no firmará en apoyo de los disidentes demócratas cubanos. ¿Hay una superioridad moral en la izquierda española?

No, lo que hay en estos personajes como Sabina es una insuperable inmoralidad, además, a lo “proge”, es decir irresponsable y banal, o simplemente lamentable.

Más información en Editorial SEPHA::>> www.editorialsepha.com
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