· La denuncia dirigida por el colectivo de funcionarios Manos Limpias de agosto de 2025 al gobierno de Trump para que investigue y proceda contra Rodríguez Zapatero bajo el paraguas de la Ley Global Magnitsky sobre Responsabilidad de Derechos Humanos es tremendamente prolijo en indicios probatorios
07/10/2024@08:00:00
En él se refleja que Rafael Ramírez Carreño, quien fue ministro del Petróleo y Minería de Venezuela, presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA) durante 2004 y 2013 y representante permanente de Venezuela ante la ONU, y presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para el período 2015-2016, declaró en 2018 que D. José Luis Rodríguez Zapatero recibió contratos petroleros: “todos los políticos de la oposición han hecho tratos con Maduro, ¡todos! Los de Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática, les han dado contratos petroleros, ¡es horrible! Hasta Zapatero ha recibido contratos petroleros”. Igualmente, el diputado venezolano Américo de Grazia publicó en sus redes sociales en junio de 2020, que Zapatero es “uno de los operadores de Ikabaru”, un río situado en la zona del Orinoco, donde se registraba actividad minera ilegal.
Hoy Maduro, ¿mañana Zapatero?
· El colectivo de funcionarios Manos Limpias solicitó en agosto de 2025 al gobierno de Trump que al ex presidente español, Rodríguez Zapatero, se le aplique la Ley Global Magnitsky sobre Responsabilidad de Derechos Humanos, una ley aprobada en Estados Unidos que persigue a extranjeros acusados de corrupción y violaciones a los derechos humanos
El escrito se dirigió en concreto al Departamento del Tesoro de Estados Unidos y en él se acreditó que Zapatero era y es una persona que “incurre en conductas contrarias a los derechos Humanos” y que “colabora con los autores de dichas conductas”, en clara referencia a la dictadura chavista del narco Maduro. Las sanciones pueden consistir en la inadmisibilidad en Estados Unidos, la inelegibilidad para recibir una visa o, si se le ha emitido una visa u otra documentación, la revocación de la referida documentación.
· Por Luis Carlos Ramírez
Salvo pucherazo electoral, secuestro de las urnas o nuevo golpe militar bolivariano, Venezuela dejará de ser una dictadura el próximo lunes tras una década de asesinatos institucionales, extorsión empresarial, secuestros de líderes opositores y la clausura de dos centenares de medios de comunicación, entre prensa escrita, digital, emisoras de radio y de TV. A pesar de la amenaza chavista de provocar una guerra civil y hasta un “baño de sangre”, alentado por Maduro, el país caribeño volverá a la senda de las democracias que cercenaron no pocos dictadores, satirizados por las plumas de nuestro mordaz Valle-Inclán, junto a Carpentier, Asturias, Vargas Llosa o García Márquez. En semejante situación, hasta la maltrecha administración Biden y la izquierda de Lula y Petro en la región advierten al tirano contra un último intento de involución, mientras emerge un paradójico mutismo de benefactores chavistas del pasado, como el ex presidente Zapatero o el ex ministro Ábalos.
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· Por Luis Carlos Ramírez
Los escándalos y la corrupción del gobierno socialista son de tal calibre que hasta sus ministros han comenzado a abandonar el barco para escapar del calvario provocado por un capitán sin escrúpulos rodeado de inundaciones por doquier. La primera en saltar del gabinete de la Moncloa ha sido su portavoz, Pilar Alegría, para recalar previsiblemente en la oposición de su tierra natal, Aragón, donde el partido en el poder cosechará el mayor descalabro de su historia. A ella le seguirán el año próximo otros tres miembros del gabinete -María Jesús Montero, Oscar López y Diana Morant-, dispuestos a inmolarse en Andalucía, Madrid y Valencia respectivamente. Lejos de tirarse por la borda también, la vicepresidenta y socia de la coalición, Yolanda Díaz, conmina a Pedro Sánchez -con poco éxito- a ejecutar un harakiri aún mayor para ocultar una complicidad difícil de explicar a sus fieles. Ajeno a la tragedia provocada por tan irresponsable timonel, el todavía jefe del gobierno se retira a celebrar la Navidad en ‘su’ palacio insular, dejando el país a la deriva. Entre tanto, el PP consolida su remontada autonómica, mientras Zapatero deberá explicar en el Senado sus vínculos con la aerolínea Plus Ultra rescatada.
· Por Miguel Córdoba, economista
En 1961, el insigne escritor Gabriel García Márquez publicó una novela corta (tan solo 92 páginas) bajo el título “El coronel no tiene quien le escriba”. Como su propio autor afirmó en su momento, se trataba de una novela simple en la que un viejo coronel, veterano de la Guerra de los Mil Días, esperaba con desasosiego, junto con su esposa asmática, una pensión de jubilación que nunca llegaba para salir de la miseria que sufría, que le llevaba a extremo tales como tener que decidir si comprar o no maíz para alimentar a su gallo de pelea. La novela consiguió una gran celebridad, especialmente después de que Gabo publicara su obra cumbre: Cien Años de Soledad, la cual leí cuando era estudiante y me impactó notablemente.
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