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OPINION DEL DÍA

Hacia una escuela telemática

martes 21 de octubre de 2014, 14:31h
Elena García-Cuevas.
Elena García-Cuevas.
"Una de las primeras medidas que se deben adoptar es la planificación de políticas sociales y educativas específicas dirigidas a lograr una distribución más equitativa; dichas políticas pueden consistir en desarrollar y permitir a todos los ciudadanos el acceso a la educación para los medios de comunicación, cualificar a los trabajadores para el acceso y uso de las NT en los contextos laborales o preparar las condiciones adecuadas para que en las comunidades locales pequeñas, los ciudadanos puedan acceder a las mismas, a lo que podríamos añadir, la formación del profesorado en las tecnologías y dotar a los centros de los recursos necesarios. Estas políticas tendrían que actuar en tres ámbitos: el sistema escolar, la formación ocupacional y la educación no formal".
Poseer los recursos económicos para adquirir las Nuevas Tecnologías (NT) y alcanzar los conocimientos necesarios para usarlas, son las dos condiciones básicas que permiten optar por el acceso a las mismas. Ello ha planteado la exigencia de ofrecer una formación en el dominio de la tecnología. A través de esta formación o “educación” se pretende dotar a la persona de un conjunto de conocimientos, habilidades y destrezas específicos que le permita buscar, seleccionar, analizar y comprender la enorme cantidad de información a la que se accede a través de las NT, junto a lo que sería el manejo técnico. En suma, estamos asumiendo un nuevo significado de la “educación”, consistente en la formación en el dominio de la tecnología, formación que debe prolongarse durante toda la vida (life-long learning) y el reciclaje y la educación continuada son elementos clave en una sociedad desarrollada y moderna.

Una de las primeras medidas que se deben adoptar es la planificación de políticas sociales y educativas específicas dirigidas a lograr una distribución más equitativa; dichas políticas pueden consistir en desarrollar y permitir a todos los ciudadanos el acceso a la educación para los medios de comunicación, cualificar a los trabajadores para el acceso y uso de las NT en los contextos laborales o preparar las condiciones adecuadas para que en las comunidades locales pequeñas, los ciudadanos puedan acceder a las mismas, a lo que podríamos añadir, la formación del profesorado en las tecnologías y dotar a los centros de los recursos necesarios. Estas políticas tendrían que actuar en tres ámbitos: el sistema escolar, la formación ocupacional y la educación no formal.

Es necesario, además, diseñar nuevos escenarios educativos o entornos de enseñanza/aprendizaje, donde las personas puedan aprender a moverse e intervenir en el nuevo espacio telemático. El acceso universal a esos escenarios y la capacitación para utilizar competentemente las NT se convierten en dos nuevas exigencias emanadas del derecho a que cualquier ser humano reciba una educación adecuada al mundo en el que vive. Adaptar la escuela, la universidad y la formación al nuevo espacio social requiere, sin duda, crear un nuevo sistema de centros educativos, a distancia y en red, así como nuevos instrumentos y métodos.

Como propuestas factibles cabe destacar, en primer lugar, nuevos escenarios o entornos de enseñanza/aprendizaje; en segundo lugar, nuevos roles para las instituciones educativas, en tercer lugar, nuevos roles para docentes y discentes y, en último lugar, nuevos materiales de enseñanza/aprendizaje, si bien debemos de reconocer que algunas de estas medidas tienen implicaciones bastante radicales. Estas interesantes medidas, requieren un extraordinario esfuerzo por parte de todos los actores del proceso universitario: docentes, investigadores, administración académica…, todos ellos tendrán que experimentar una notable transformación en sus comportamientos cotidianos. Los nuevos escenarios plantean desafíos técnicos y pedagógicos a los que los profesionales deberán responder; las antiguas categorías (“escuelas”, “universidades”, “bibliotecas”…) dejan de tener su sentido tradicional en la sociedad del “hiperaprendizaje”. El papel de las escuelas está cambiando y las NT pueden “contextualizar” el aprendizaje, convirtiéndolo en parte de la vida cotidiana. “El desafío es utilizar la tecnología de la información para crear en nuestras escuelas un entorno que propicie el desarrollo de individuos que tengan la capacidad y la inclinación para utilizar los vastos recursos de la tecnología de la información en su propio y continuado crecimiento intelectual y expansión de habilidades; las escuelas deben convertirse en lugares donde sea normal ver niños comprometidos en su propio aprendizaje”. Estos entornos rompen la unidad de tiempo, espacio y actividad de la enseñanza presencial, creando “aulas virtuales” como nuevos espacios para la actividad docente/discente soportados por las facilidades de un sistema de comunicación mediada por ordenador. Algunos de estos nuevos escenarios ya se han puesto en práctica en un gran número de universidades.

Esto último, enlaza con las nuevas tareas de los docentes y discentes; la misión del profesor en entornos ricos en información es la de “facilitador“, la de guía y consejero sobre fuentes apropiadas de información, la de creador de hábitos y destrezas en la búsqueda, selección y tratamiento de la información, siendo, en definitiva, los especialistas en la organización, manejo, acceso, recuperación y distribución de la información desde sus diversas perspectivas disciplinarias. Por su parte, los estudiantes no serán meros receptores pasivos de lo generado por el profesor, sino que asumirán un papel mucho más importante en su formación, siendo agentes activos en la asimilación de la información. Los docentes, tendremos que redefinir nuestros papeles en nuestra importante labor educativa. No en vano, buena parte de la vida social comienza a desplegarse en espacio electrónico y telemático; por este motivo, es preciso implementar la escuela tradicional con una escuela electrónica, digital y virtual, lo que implica nuevos retos educativos para los países. Como se ha señalado en distintos foros pedagógicos, “tenemos que formar individuos-personas en nuevas tecnologías, con nuevas tecnologías y para las nuevas tecnologías.

Es indudable que se precisan poderosas acciones educativas, complementarias a las ya existentes, para garantizar el derecho universal a la educación en el nuevo espacio social; no olvidemos, además, que en los países del Tercer Mundo este tipo de política educativa puede ser una de las pocas alternativas efectivas para paliar su situación. Los poderes públicos deben garantizar el acceso de todos a la información y formación necesarias para ser unos ciudadanos críticos y responsables; los países más avanzados están realizando considerables esfuerzos para “alfabetizar” a los niños y jóvenes en estas herramientas. No se trata únicamente de un nuevo medio en el bagaje de recursos del docente; es preciso asumir que las nuevas tecnologías están cambiando el mundo para el que educamos niños y jóvenes.

Todo apunta, sin embargo, a que la materialización de ciertas propuestas dependerán más de decisiones políticas y de compromisos institucionales que de avances tecnológicos o de la disponibilidad de medios.

Elena García-Cuevas es profesora universitaria y experta en Nuevas Tecnologías y Derecho Informático
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