La falta de liderazgo en la Unión Europea se ha constatado desde distintas instancias: El Sr. Trichet, ex presidente del Banco Central Europeo, lo manifestó rotundamente al diario « Handelsblatt » en marzo de 2012. Para Mingardi, del Instituto « Bruno Leoni » de Milán :« el gran problema de Europa no es la deuda soberana de cada país sino la falta de liderazgo en la Unión Europea » ( Forbes, 7/2012).
Opiniones corroboradas por el informe « Observatorio de Liderazgo y Comunicación de 2012 » de la consultora internacional Ketchum Pleon . Estudio por encuesta estadística por muestreo sobre 3.700 personas de 12 nacionalidades (España, Francia, Alemania, Reino Unido, Polonia, Estados Unidos, China, Emiratos Árabes Unidos, India, Sudáfrica, Brasil y Singapur) .
Es en Occidente en donde este Observatorio ha detectado un mayor desaliento hacia representantes políticos , económicos y sociales . Desencanto y desconfianza . Es preocupante porque la solidez de la democracia o de lo que debe entenderse como democracia, depende de las condiciones económicas, la estructura institucional , el factor cultural y la confianza percibida ( Inglehart, 1988:48), por nacionales y extranjeros.
Este paradigma social arrancó hace décadas cuando se planteó si las leyes, por ser tales, conllevan justicia y libertad o suponen solamente una amenaza a la libertad del hombre ( García de Enterria,1986:27).
Con estos antecedentes , consolidados por un devenir de acontecimientos « desafortunados », ha hecho que el liderazgo representativo esté cuestionado: sea en las redes sociales, sea en la prensa , sea en el activismo cívico.
Criticas hasta ahora nunca vistas , rechazos inauditos en sistemas políticos de elección directa.
La « estrategia del escándalo » es una de las formas de lucha política más usual desde hace décadas. En Francia se usó con contundencia desde 1990 en un contexto de declive de la honradez pública. Recayó sobre políticos acrisolados por el fomento del bien común.
Una consecuencia es la sensación de que las ideologías no cuentan en política ( Castells, 2011:323). Otra consecuencia , el surgimiento de extremismos que invitan a revoluciones . Con el peligro de un desenlace final incierto. Revoluciones en donde se instaura la anarquía, la disolución del orden, la lucha caótica de las pasiones e instintos. Y que acaba por sacar a la superficie, como reflexiona Röpke « la crápula y el sometimiento de los hombres al gobierno de neurópatas declarados […] » .
Liderazgo y comunicación son conceptos articulados, necesarios, bajo un mismo significado. Es posible que la comunicación esté fallando; que no se transmita a la sociedad los logros de su sacrificio . Lo emotivo se obvia y es importante. La fuerza del optimismo es desconocida pero no es cultivado. El liderazgo en las crisis desempeñan una función estabilizadora porque disminuye la incertidumbre financiera ante la solvencia de un líder que sostiene una arquitectura fragmentada.
Me temo que el liderazgo alemán, visto como única salida factible, fluctúa entre el compromiso europeo por el euro y sus obligaciones legítimas con sus nacionales . Dilema que sin una cultura de la disciplina financiera, de contención del gasto público y control sobre el privado no es sostenible a priori. Incrementado con la veleidad democrática que compromete promesas políticas de gobiernos anteriores con la inseguridad que produce sobre las obligaciones asumidas .
La crisis de 1929 se originó por la incapacidad británica y la actitud evasiva norteamericana de erigirse en « líderes mundiales »: No se coordinaron políticas macroeconómicas, no se mantuvo un mercado abierto a bienes « tóxicos » , se rechazó estabilizar los tipos de cambio y también actuar como prestamista de última instancia (Kindleberger,2009:460-2). La responsabilidad del liderazgo, como vemos, puede comprometer la solvencia del líder. Y a nadie se le puede exigir que asuma errores cometidos por otros por un déficit que le es absolutamente ajeno.
La Europa en el año 2000 sufrió un enconamiento financiero que necesitó de la solidaridad de la Unión Europea. Como dijo el magnate alemán Sr. Reinhard Mohn: « (…) Lo que hoy vivimos ya lo sufrió Alemania . Europa y sus políticos deben aprender disciplina en el ámbito de su responsabilidad nacional. La política debe atenderse a normas profesionales y los políticos necesitan revisar su imagen profesional » .
Se necesita una gestión orientada al rendimiento y una pauta es ofrecida por Mohn que aunque referida a los municipios cabe extenderla al sector público en su conjunto: « (…) Para controlar su eficiencia debe confrontarse el « debe » y el « haber » en el ámbito de sus responsabilidades y de sus planificaciones para detectar errores y éxitos. Comparar el rendimiento entre diferentes municipios fomenta la competitividad ( Mohn, 2000) .
También adoptar la lealtad política entre adversarios en beneficio de la sociedad y no tanto en la consecución del poder a cualquier precio . La generosidad origina obligaciones para quien la ha recibido , más allá de atavismos inconfesables. Esa lealtad gestora seria indiciaria de una profesionalización de lo público en donde lo importante es la persona y no el partido.
Hasta la fecha no se ha creado ningún organismo que evalúe prácticas de administración en los distintos ayuntamientos, diputaciones o comunidades autónomas para controlar la eficacia de las decisiones adoptadas. Todos estos entes administrativos poseen autonomía pero todos también dependen de un presupuesto que está limitado, más en estos momentos de crisis.
Para comenzar a construir una nueva gerencia , valga la cita de Hanna Arendt en su obra « Sobre la violencia » : « (…) En donde todos son culpables , nadie lo es : las confesiones de una culpa colectiva son la mejor salvaguardia contra el descubrimiento de los culpables y la magnitud del delito es la mejor excusa para no hacer nada […] » ( Arendt,2012: 87) . Las inmunidades institucionales deben cuestionarse sencillamente por exigencias de la sostenibilidad del sistema .
Ya Saavedra Fajardo apostó por el cambio en lo público cuando dijo que «no sólo lo que usaron los antiguos fue lo mejor como no lo será a la posterioridad todo lo que usamos ahora» .
- Juan B. Lorenzo de Membiela es Doctor por la Universidad de Valencia