El estado de los sistemas de climatización afecta el ambiente dentro de los edificios, especialmente para quienes sufren de alergias o tienen sensibilidad en el aparato respiratorio.
Los conductos de aire, que son los que distribuyen el aire acondicionado en las diferentes habitaciones, suelen estar escondidos en techos falsos y áreas técnicas. Debido a que no son visibles, muchas instalaciones pueden no ser revisadas en años.
Con el tiempo, el interior de los conductos puede llenarse de polvo y otras partículas que se generan con el uso diario de los edificios. Aunque cada sistema tiene sus características, los profesionales coinciden en que un mantenimiento regular ayuda a mantener tanto el buen funcionamiento de los equipos como la calidad del aire en el interior.
Las personas con alergias respiratorias tienden a ser más sensibles a las partículas en el aire. La sensación de aire pesado, la irritación en las vías respiratorias y ciertos inconvenientes ambientales pueden hacer que los usuarios sientan que la calidad del aire en algunos espacios es inferior.
Los alérgenos más comunes en interiores se encuentran los ácaros del polvo, el polen del exterior, las fibras de tela y ciertas esporas de hongos microscópicos. Aunque los sistemas de climatización no producen estos elementos, su acumulación en filtros, rejillas o conductos puede facilitar que se distribuyan en diferentes áreas del edificio cuando el sistema está activo.
Otro factor importante es la humedad en ciertas partes de los sistemas. Las condensaciones que pueden formarse en bandejas, radiadores o áreas específicas del sistema propicien condiciones adecuadas para la aparición de moho y otros microorganismos. Diversos estudios sobre la calidad del aire interior han vinculado la presencia de esporas de hongos con problemas respiratorios y reacciones alérgicas en individuos especialmente sensibles.
Las personas que sufren de rinitis alérgica, asma o sensibilidad en el aparato respiratorio son las más afectadas por estas situaciones. Entre los síntomas que se relacionan comúnmente con ambientes donde hay una alta concentración de partículas se encuentran estornudos frecuentes, congestión nasal, picazón en los ojos, irritación de garganta y sensación de falta de aire.
"La climatización no solo afecta la temperatura, también es parte del ambiente que respiran a diario trabajadores, clientes y usuarios", comentan expertos de Tecnobio, especializados en la limpieza de conductos de aire acondicionado.
La inquietud por la calidad del aire en el interior de los edificios ha crecido de manera significativa en los últimos años. Cada vez más organizaciones están implementando programas de mantenimiento preventivo con la finalidad de aumentar el confort de las personas que ocupan dichos espacios y asegurar un ambiente adecuado.
La evaluación de los sistemas de ventilación no debe ser vista sólo como un asunto técnico. También es parte de las estrategias para el bienestar, la sostenibilidad y la gestión eficiente de las edificaciones.
Cada vez un mayor número de empresas, instituciones educativas, hoteles y centros de salud están adoptando programas de mantenimiento preventivo que se centran en la calidad del aire en su interior. La revisión regular de filtros, sistemas de aire acondicionado y conductos ayuda a mantener un ambiente más controlado y mejora el rendimiento de las instalaciones. Esta tendencia surge del creciente interés por crear entornos más saludables y cómodos para empleados, clientes y usuarios.
La calidad del aire en el interior se ha vuelto un aspecto cada vez más importante para las empresas y los administradores de edificios. Aunque la temperatura sigue siendo la principal preocupación en los meses de verano, los profesionales advierten que lo que no se ve, como la condición de los conductos de aire, también afecta el bienestar de quienes utilizan esos espacios.