España se mueve en estos momentos en un clima de desasosiego, perplejidad, asombro e incluso resignación a que nada puede hacerse y que vengan los señores de negro a imponer sus directrices y recortes. El mismo Gobierno transmite las mismas sensaciones negativas que los ciudadanos. No cabe duda que es un problema de confianza, pero la confianza no surge de la nada, la confianza hay que hacerse acreedor a ella, el mismo Rajoy pensaba antes de las elecciones que era un problema de confianza, solo que el pensaba que la confianza vendría con solo entrar Él en el Palacio de la Moncloa, y para ganarse la confianza no solo de los mercados sino de otros Países y de nosotros mismos, tenemos que trabajar mucho y duro y además estar acertado en las decisiones que tomemos, pero estoy seguro que aplicando una batería de medidas y no todas impopulares, podemos, debemos y evitaremos el rescate total y sus peores consecuencias. Para ello debemos aplicar una serie de medidas que implemento a continuación en aras a mejorar nuestra economía real y a conseguir la confianza en España empezando por la de sus propios ciudadanos.
El momento es crítico y por tanto debemos de ganar tiempo para implementar las medidas necesarias sin rendirnos al rescate, debemos tratar de conseguir aplazamientos de pagos de la deuda que vence de Instituciones nacionales e internacionales en las que sea posible. Debemos solicitar la intervención del BCE o de los mecanismos de rescate siempre de la mano de Italia y sin enfrentamientos con los Países del Norte, que pongan freno a la insostenible situación actual.
Sofocado el crucial momento, hemos de insistir en políticas de contención del déficit, mas por la vía de gastos que por la de ingresos. Hay que comunicarlo muy bien, los gastos que se reduzcan deben dar credibilidad y generar confianza, deben ir en la línea de reducción de los aparatos políticos y no funcionariales de las administraciones públicas. Los ingresos se pueden aumentar, pero no aumentando impuestos, sino con un decidido empeño en combatir el fraude fiscal, que debe convertirse en el eje de la política contra el déficit.
El saneamiento del sector bancario debe comenzarse con urgencia, aplicando con rigor las necesidades reales de la banca, y siendo controlados minuciosamente por el Banco de España. Se debe seguir igualmente con rigor el cumplimiento de la banca con las necesidades de capital. Es vital que en el comienzo del 2013 los créditos puedan fluir a las pequeñas y medianas empresas y a los emprendedores. Hablando de estos últimos, el Gobierno debe aprobar lo antes posible una correcta Ley de emprendedores, el empleo en los años venideros se auto creará, cada vez será menor el empleo que generen las empresas.
El Gobierno debe demostrar que controla las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos, están ahí y ejercen competencias, lo que hay que transmitir es que se controlan que se dirigen a una contención del déficit, y para ello hace falta mucho más diálogo transparencia y compresión. Se debe trabajar con ellas y no contra ellas, se debe propugnar los pactos y los trabajos en equipo y se deben de buscar fórmulas que adelgacen el aparato político y administrativo de las mismas, generando economías de escala y consensuando una reforma de las Administraciones Autonómicas y Locales.
La competividad debe de ser un objetivo ineludible para los tiempos venideros, no deben mantenerse los oligopolios existentes en muchos sectores, donde se implanta la competencia se reducen los precios y se mejoran los servicios. Paulatinamente deben implementarse políticas de crecimiento y de empleo. Debe apoyarse la Investigación y Desarrollo, y los presupuestos de I+D no deben reducirse sino incrementarse, España debe orientarse a producción con alto valor añadido y no solo ser competitiva por los costes laborales.
La diplomacia española debe apuntalar los sectores comerciales y promover las exportaciones de nuestros productos. Debemos propiciar y lo antes posible las inversiones en nuestro País que vienen anunciándose y posponiéndose en el tiempo, cuanto antes se anuncien y se materialicen antes mejorará la confianza en nuestro País. Debemos ser muy minuciosos en nuestra lealtad a los aliados de España y no apostar en otras direcciones por oportunismo, lo que no quiere decir que aprovechemos situaciones coyunturales como la que nos une a Italia para hacer más fuerza en nuestras demandas.
Toda esta articulación de políticas y otras de menor calado en la misma dirección son las que nos deben conducir a la confianza, pero lo primero es recuperar nuestra autoestima y nuestra capacidad de trabajo, la confianza debe empezar por el Gobierno en sí mismo, transmitirla a la sociedad y todos al resto de los Países y a los mercados, que con las tareas hechas están deseosos de tener inversiones más rentables que las actuales en el entorno de los Países que ofrecen seguridad. Esa confianza es la que nos llevaría al incremento del consumo de las familias y por ende a la senda del crecimiento y del bienestar a medio plazo.
- Juan Antonio Zuriarrain es economista