En la asamblea que se celebró durante dos días consecutivos en Nicosia, Chipre, se reunieron los ministros de economía de la
zona euro (el Eurogrupo) y los de la Unión Europea (Ecofin) así como los presidentes del Banco Central Europeo y de los principales bancos centrales nacionales. La temática central de las conversaciones ha girado en torno a la incertidumbre sobre la decisión que tomará finalmente España, ya que no se sabe aún si pedirá o no un segundo rescate.
Por su parte, el ministro de economía español
Luis de Guindos ha intentado hacerse con el compromiso de sus homólogos de la zona euro para que los rescates de deuda pública que ha prometido el BCE se puedan poner ya en práctica sin necesidad de que a los países que ya están en proceso de saneamiento se les impongan nuevas condiciones. Pedir el rescate supondrá para España un alivio definitivo para su prima de riesgo. No obstante, no sólo se trata de España ya que hay otros países que podrían necesitar este tipo de ayuda para conseguir rebajar su prima de riesgo y lógicamente están interesados en conocer los detalles.
Aún así, por ahora España es el país candidato para beneficiarse del apoyo del Banco Central Europeo y el fondo de rescate de la eurozona. Mientras tanto por otro lado el Eurogrupo se encuentra dividido; tanto por las condiciones establecidas para la compra de deuda cómo por la duda de sí conviene activarlas justo ahora que los mercados parecen más tranquilos.
El ministro de finanzas alemán,
Wolfgang Schäuble, no comparte la idea de aquellos que opinan que España es el principal objetivo de los especuladores actualmente y que hay que decirle al Gobierno de Rajoy con la mayor brevedad que empiece a plantearse hacer algo diferente a lo que está haciendo hoy día. Al contrario que Berlín, algunos socios de la eurozona pretenden establecer un cortafuegos contundente entre Italia y España para evitar que por efecto dominó llegue a Francia.
Dentro de España parece que el gobierno también está dividido sobre qué decisión debería tomar el país. Aún así, el ministro de economía De Guindos ha respaldado el planteamiento de la Comisión europea en relación a la activación de los rescates para países que cumplan las condiciones. Dichos países deberán cumplir con sus planes de estabilidad y corregir con eficacia el excesivo endeudamiento público y privado.
Desde Bruselas opinan que el rescate de deuda debería someterse a un estricto
calendario para conseguir enmendar los desequilibrios. No obstante, el debate ha quedado abierto y algunos ministros pretenden exigir las nuevas condiciones, algo que el gobierno español no parece aceptar.
Según fuentes españolas España se encuentra desde el mes de Agosto en una posición mucho más cómoda que en meses anteriores. Han recordado que la prima de riesgo se ha relajado y la liquidez del mercado ha aumentado mucho. Además, para más énfasis han rematado las declaraciones diciendo que ya se ha cubierto el 77% de la financiación necesaria de este año.
Sin embargo este cálculo podría haber obviado la intervención del BCE y que la tendencia de la
prima española podría revertirse si Madrid renuncia a pedir la ayuda o incluso sí se publica algún dato negativo sobre el país. Por lo pronto, ayer el BCE advertía en su boletín mensual que la deuda española podría alcanzar el 104% del PIB en 2016 sí se incumplen los ajustes.