Aunque sea una estación gris, el invierno a veces nos da una tregua y nos brinda unos días soleados, días que invitan a alejarse del stress urbano y hacer una breve escapada, aunque sea de un día. Y esto es lo que hice hace unas semanas. Armada con un buen abrigo y ávida por descubrir sitios nuevos, decidí embarcarme rumbo a tierras manchegas en el romántico Tren del Hidalgo. Se trata de un nuevo atractivo turístico puesto en marcha por el Ayuntamiento de Alcázar de San Juan (destino final de la ruta) y el Museo del Ferrocarril de Madrid. Molinos de viento, hidalgos, caballeros cervantinos y una gastronomía regia y tradicional son las sorpresas que nos depara el trayecto en un antiguo tren de los años 20.
Un viaje tematizado en tren, en vagones de época, donde de la mano de varios personajes cervantinos los viajeros podrán viajar hasta esta localidad manchega situada en Ciudad Real y conocer su historia, patrimonio, recursos naturales y culturales y su excelente gastronomía (reconozco mi debilidad por las migas del pastor). Durante el trayecto se degustan productos tan conocidos y tradicionales como las Tortas de Alcázar y su famosa Mistela.
Con motivo del Concurso Regional de Vinos de la Tierra del Quijote, el pasado 2 de marzo se inauguró el trayecto. Hay otras dos circulaciones programadas (que podrían ampliarse durante el año) y que coinciden con otros eventos alcazareños:
- La Fiesta de Moros y Cristianos, el 22 de junio, una fiesta que dura tres días y en la que Alcázar se llena de colorido, con representaciones medievales y desfiles, coincidiendo con la noche de San Juan y la entrada del verano.
- Las Jornadas del Guiso de las Bodas de Camacho, el 23 de noviembre. Relatado por Cervantes en el Quijote y considerado por los manchegos como el guiso de los grandes eventos, forma parte de un menú degustación que, durante un único fin de semana, ofrecen los restaurantes de Alcázar.
Tres ocasiones que se convierten en la excusa perfecta para viajar en un tren de museo y conocer el encanto de esta ciudad.
La historia de un expreso de lujo Los coches que forman parte del tren son lujosos coches restaurantes antiguos, fabricados entre 1926 y 1930. Cuando en los años ochenta dejaron de circular de modo regular, fueron comprados por RENFE a la francesa Compagnie Internationale des Wagons-Lits (CIWL) con el propósito de formar con ellos una composición de época para realizar trenes chárter de lujo destinados a eventos singulares. Manteniendo la estética de los años veinte, se adaptaron para lograr una comodidad y un confort más actuales sin perder su encanto originario. Los cinco coches forman hoy parte del inventario del Museo del Ferrocarril de Madrid y este año de nuevo vuelven a circular en ocasiones especiales con el literario nombre de Tren del Hidalgo. Llegados a nuestro destino, Alcázar de San Juan nos ofrece historia, arte, tradición y una particular gastronomía regional con numerosos platos propios de la localidad.
Qué ver en Alcázar de San JuanLlegados a nuestro destino, es hora de esta ciudad de aire medieval, con edificios regios de antigua ciudad castellana. Un paseo por el centro y alrededores nos ofrecen una visión de lo que era antiguamente Castilla y de los restos de otras culturas que han conformado su historia. Recomendamos visitar el Conjunto Palacial, en el que destaca el Torreón del Gran Prior, una torre almohade, núcleo de lo que fue el palacio de los Grandes Priores a la orden de San Juan, convertido hoy en el Espacio Museográfico de los Caballeros Hospitalarios, que nos cuenta la historia de aquellos caballeros que un día lo habitaron y dominaron desde él esta tierra; el Museo del Hidalgo, situado en la antigua Casa del Rey, un palacio emblemático que recrea la vida de los Hidalgos manchegos en el siglo XVI; el barrio de Santa María, a cinco minutos del centro de la ciudad, en el que se encuentra la Iglesia de Santa María la Mayor, la más antigua de Alcázar y donde el Románico, el Renacimiento y el Barroco han dejado sus huellas; y los Molinos del Cerro de San Antón, el icono de la región de los caballeros andantes.
Imprescindible también degustar su gastronomía. La cocina de Alcázar es la tradicional del sur castellano-manchego, principalmente inspirada en el Quijote. Los platos más típicos y populares son la Bizcochada y la Ensalada de limón, aunque cuenta con otras suculencias como los duelos y quebrantos, el asado y la caldereta de cordero, el pisto manchego, las gachas y las migas. Una cocina regia y de sabores intensos que se disfruta acompañada de un buen vino de la tierra, sin olvidar otro producto que, junto al vino, define la gastronomía manchega: el queso. Para comer, os recomiendo Bodega La Tercia (http://www.bodegalatercia.com/), especializada además en vinos ecológicos.
Datos de interésLa tarifa fijada para el viaje de ida y vuelta en el tren, los traslados en autobuses en Alcázar y la asistencia a la molienda en los molinos de la localidad asciende a 25 €.
- Los billetes se pondrán próximamente a la venta en http://museodelferrocarril.org/reservas/
- Más información en http://museodelferrocarril.org y http://www.turismoalcazar.es/