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MAR DE FONDO

Napolitano, un ejemplo para todos

Por Juan Antonio Zuriarraín

By Juan Antonio Zuriarrain
martes 21 de octubre de 2014, 14:31h
Juan Zuriarraín
Juan Zuriarraín
En unos momentos en los que la clase política está más que cuestionada, no solo en Italia sino en Francia en España por significar los más próximos y grandes Países, emerge una figura la de Napolitano que sin pedir nada a cambio salvo condiciones políticas se sacrifica a los 87 años de edad por su País en lugar de ir a un más que merecido descanso, después de muchísimos años en política desde los eurocomunistas de Berlinguer única oposición entonces en Italia frente al pentapartido gobernante.



Napolitano ha sabido estar a la altura al final de su mandato pero también durante su mandato presidencial, afrontó la crisis de Italia sustituyendo a Berlusconi con mayoría absoluta por Monti al frente de un Gobierno técnico de unidad, que ha marcado un sendero difícil durante la gran crisis de las deudas soberanas, ha sido el artífice de situar al país transalpino en mejores condiciones en cuanto a la prima de riesgo que España que estaba con menor prima, y después de año y medio es España la que tiene la situación más complicada, lo que también demuestra que el gobierno español no lo ha hecho todo lo mejor que hubiese debido.

El Presidente de Italia ha sido el único político italiano que ha sabido estar a la altura, ha tratado de propiciar acuerdos entre partidos, buscar puntos de encuentro, tratar de apoyar a otros candidatos a sucederle en la Presidencia de la República, sin conseguirlo por que los otros partidos no han sabido hacer política, Grillo con su antisistema, tratando de hacer política en la calle en lugar de en las Instituciones queriendo sacar provecho de la situación aritmética del Senado para poder ejercer la gobernabilidad, con un discurso que solo conducía a la repetición de las elecciones. Bersani sin capacidad de poner en orden ni siquiera a los suyos, si bien es cierto que para aprovechar la Ley electoral los suyos son una amalgama de diferentes partidos no unidos y muchas veces muy distantes. Berlusconi con infinita habilidad, ha simulado negociar a sabiendas que el frente de izquierdas le daría el trabajo hecho al final de las negociaciones.

Pero el fracaso político en Italia estaba cantado cuando a un País plural se le hace comulgar con una Ley electoral bipartidista, que ni siquiera es capaz de agrupar en dos bloques, ya que en las elecciones han salido cuatro grandes bloques el de la derecha de Berlusconi con la Liga Norte, el del premier Monti con Finni y diversos democristianos, la izquierda encabezada que no liderada por Bersani que agrupa a socialistas, comunistas, ecologistas y verdes, radicales y otros etc., y la amalgama de personalismos que encabezaba el cómico Grillo como bandera del antisistema. O sea más de 12 partidos representados con una Ley hecha para que surja un bipartidismo y que provoca pactos de conveniencia pre electorales y que no somete a la voluntad del pueblo la votación de las siglas electorales previas, pero si que da un resultado de decenas de diputados con distintos intereses reales y que no se ponen de acuerdo ni en la elección de Gobierno y solo muy al final y gracias a Napolitano en la elección del Presidente de la República y eso que la Ley otorgó mayoría absoluta a la izquierda en el Congreso con el 29% de los votos emitidos.

Al fracaso político de Italia también a contribuido la Canciller Merkel y los líderes de la Comisión y el Consejo europeo influidos por Merkel, las excentricidades y groserías de Berlusconi que llamó in besable a Merkel, no justifican un ataque feroz contra Italia que obligó a la sustitución de Berlusconi con mayoría absoluta en Congreso y Senado, y que después intentó con el primer ministro italiano Monti pasase a ser determinante en la conformación de Gobierno y le apoyó primero a participar y a liderar un nuevo proyecto político de centro, que al no cuajar como se esperaba supuso la finitificación política de Monti, qaue aspiraban a se convirtiese en Presidente de la República y apoyase a Bersani en el Gobierno pero ejerciendo el control sobre Él. La lección es que la Unión Europea debe quedar al margen de intromisiones internas en los países, y menos un País miembro, al menos eso pensamos los que amamos una Unión Europea grande y convertida en País.

Ahora le queda a Napolitano intentar formar un Gobierno de amplio consenso pacte las grandes líneas políticas urgentes que modifique la Ley electoral y que convoque nuevas elecciones, para después de llegar a un Gobierno estable, le permita al Presidente de la República ir al descanso merecido y que las Cámaras elijan ya en el sosiego un nuevo Presidente y que podamos rendir en vida un gran homenaje a este gran hombre que ha sabido estar a la altura política.
  • Juan Antonio Zuriarrain es economista y diplomado en Comunidades Europeas por la escuela Diplomática

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