Por tanto, mientras no se apliquen medidas no convencionales como hace la Fed estadounidense, la rebaja de tipos no servirá para nada y quedará como una medida de cara a la galería. De hecho, esta semana hemos tenido nuevos indicadores que confirman el acierto del gobierno estadounidense en sus políticas de los últimos años: el paro ha experimentado en abril una nueva disminución, situándose la tasa de desempleo en el 7,5 %, mejor de lo esperado, y con una creación de 165.000 nuevos empleos.
Pero eso no es todo: los indicadores anticipados de abril como el ISM manufacturero, el ISM no manufacturero y la confianza del consumidor confirman que la tendencia a la mejora continuará al otro lado del Atlántico. Por cierto, la Fed ha mantenido tipos de interés en el 0,25%, pero como hemos dicho antes la clave de su éxito no radica en el precio del dinero sino en las medidas complementarias que aplica desde hace tiempo.
Y en Europa siguen lloviendo indicadores económicos mediocres, como los datos de confianza de abril en la zona euro o el PIB español del primer trimestre, que cayó un -2% en términos interanuales, una recesión en toda regla de la cual ahora mismo no tenemos ningún motivo para pensar que saldremos en el corto plazo.
Los mercados bursátiles han tenido un buen comportamiento y parecen confirmar una cierta estabilización y una buena acogida del relajamiento del déficit en España y Francia. El Ibex 35 ha vuelto a la parte alta del canal lateral-bajista en vigor, tocando máximos en los 8.566 puntos y cerrando la semana en los 8.544 puntos. El Eurostoxx 50 ha tenido unas alzas más pronunciadas y ha conseguido superar los máximos del mes de enero, llegando a los 2.764 puntos y cerrando sólo un punto por debajo. Más clara ha sido la rotura alcista en Wall Street, con un S&P 500 que por fin ha superado los 1.600 puntos, tocando máximos en los 1.618 puntos y cerrando en los 1.614 puntos.
Nos encontramos en un momento decisivo, ya que si se confirma la rotura alcista el recorrido de los mercados podría ser importante. En el caso del Ibex 35 tenemos un primer nivel de resistencia en los 8.600 puntos y seguidamente en los 8.750 puntos, mientras que el Eurostoxx 50 ha de confirmar que deja atrás los 2.750 puntos y el S&P 500 debería consolidarse por encima de los 1.600 puntos.
Por tanto, de cara a la próxima semana mantendremos la posición de neutralidad pero adoptaríamos un sesgo alcista en caso de que el Ibex 35 sea capaz de hacer dos cierres diarios consecutivos por encima de los 8.800 puntos.
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