Y lo malo es que no es solo Polonia, lo está siendo Hungría como ya denunciaba nuestro eurodiputado Sosa-Wagner con comportamientos de por llamarlo dulcemente “derecha rancia”. Los problemas de Chequia también flotan en el ambiente político europeo. No puede ser que tres de las grandes naciones del ex bloque comunista de la Europa del Este, baluartes de la apertura de Europa al Este se sitúen en posiciones euroescépticas, solamente Eslovaquia y los Países Bálticos de la ex Unión Soviética, caminan con buen pie europeísta, y Eslovaquia y estonia dentro del euro.
Hay que analizar las causas del por qué de este euroescepticismo y radicalización derechista, e indudablemente el primer factor es la gran crisis económica en Europa, en el poder de la moneda europea y en la crisis monetaria y de la deuda de los Países euro. Pero tiene que ir más allá las causas, e inevitablemente el acoso de la troika a los Países rescatados entra en el escenario político, estamos de acuerdo que es necesario reestablecer los equilibrios presupuestarios y deducir los déficit nacionales, pero quizás haya otras políticas más dulces para reestablecer esos equilibrios, entre los que destacan usar el rigor de los ministerios de hacienda para perseguir el fraude fiscal y las economías sumergidas de los Países en general y aquellos con déficit excesivo en particular, y no solo buscar los equilibrios presupuestarios en la reducción de los Estados de bienestar.
Como van a querer entrar en el euro Hungría, Polonia y Chequia si actualmente disponen de una amplia gama de posibilidades de usar una política económica propia, al margen de la propia de la Unión europea en la que estarían maniatados, y sin tener siquiera un poderoso Banco Central Europeo que ejerza como tal y de cobertura a los eurobonos. Probablemente querrán seguir disponiendo de sus bancos centrales nacionales. Les ofrecemos integración a cambio de solamente Política Agraria Común, que beneficia a los Países mediterráneos y productores de leche y unos fondos Feder que cada vez menguan más en los presupuestos comunitarios.
Todo ello está muy bien pero necesitamos profundizar más en la Unión bancaria y monetaria y sobre todo profundizar más en la Unión Política con poder para las instituciones democráticas europeas, sobre todo su Parlamento, que debería elegir al Presidente de la Comisión y presionar con una “troika política” a aquellos países que se desvíen del comportamiento absolutamente democrático. Europa necesita de su Unión pero totalmente democrática.
- Juan Antonio Zuriarrain Fernández es Economista y Diplomado en Comunidades Europeas por la Escuela Diplomática