Hay que señalar algo entre la nomenklatura cubana de nuevo acceso, muy similar a lo que lleva ocurriendo en China tras las normas impuestas, y de obligado pensamiento por Deng Xiaoping,y seguidas rigurosamente por sus sucesores: la promoción de los dirigentes de las nuevas generaciones con una característica fundamental: la de su paso asumiendo responsabilidades por las direcciones provinciales del partido y del gobierno.
La lejanía de la capital, La Habana, como la de los chinos de Pekín, ha permitido a los nuevos dirigentes cubanos no sólo su formación y experiencia, con bastante independencia en sus actuaciones y poniendo sobre todo de manifiesto su éxito o su fracaso en la resolución de problemas concretos y diarios en los que resultaba evidente su capacidad de maniobra para enfrentarse a los mismos. El paso por provincias, lejos de los órganos rectores del Partido, ha sido fundamental para nuestra opinión en su promoción a las alturas del Régimen.
En artículos anteriores veníamos señalábamos el paso del sistema tan peculiar y de culto a la personalidad de Fidel Castro Ruz, al también personalista de Raúl Castro, pero con dosis mucho mayores de realismo de este último, y la preparación por Raúl hacia una dirección colegiada tras su desaparición ,al estilo chino o vietnamita.
La trayectoria de Diaz-Canel representa la de un genuino hombre del Partido , un político de 52 años, que podría convertirse en el nuevo presidente de Cuba en un lustro, cuando el actual mandatario ya no pueda ser reelecto debido a una disposición, impulsada por él mismo, en la que limita el tiempo en los cargos a dos periodos de cinco años. Por otra parte, fue destituido el presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, quien estuvo al frente del Parlamento durante dos décadas, antiguo ministro de Exteriores y uno de los dirigentes nombrados por Fidel Castro como sucesores cuando entregó sus cargos en el 2006. La destitución de Alarcón representó una confirmación de la nueva línea impuesta por Raúl Castro respecto a los “antiguos”, concurriendo además un caso peculiar, cual fue la detención de quien era su mano derecha, Miguel Álvarez. De quien versiones oficiosas aseguraron que él y su esposa desde su posición privilegiada facilitaban información a los servicios de inteligencia de los Estados Unidos, lo que fue descubierto por la DGI cubana. El contraespionaje cubano sigue funcionando eficazmente , no en la represión interna, sino en las amenazas exteriores contra el régimen.
Alarcón fue sustituido por Esteban Lazo, hasta ahora Secretario Ideológico del Partido Comunista, a quien muchos clasifican como perteneciente al sector ortodoxo del PCC., controlándose desde este secretariado a los medios informativos. Con toda su importancia, la cuestión no se reduce al ascenso de una sola persona por más que ocupe el segundo cargo en la jerarquía del Estado cubano, definido por el texto constitucional como el sucesor del presidente en caso de ausencia. Hay más datos que reflejan la voluntad política de promover a las nuevas hornadas respondiendo a un meticuloso plan de renovación en la sustitución de los líderes históricos de la revolución. Entre los nuevos dirigentes figuran Salvador Valdés Mesa, dirigente sindical negro, hay que destacar que Lazo también es negro, lo que ha sido convenientemente subrayado por los servicios informativos del Régimen, sistema ya con cincuenta y cinco años de existencia. Otra figura destacada es la de Mercedes López Azea, dirigente del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la provincia de La Habana, nacida después del triunfo de la revolución.
El promedio de edad de los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular es de 48 años, y el 70 % nacidos posteriormente al triunfo revolucionario, y lo que da idea del profundo cambio es que la Asamblea ha sido renovada en el 67 % de sus componentes. Este hito en la historia del régimen cubano no atenta en absoluto al papel predominante del partido comunista, sino que representa un paso muy importante, pero dentro del partido, como es la transferencia de la dirección histórica a las nuevas generaciones de las más altas responsabilidades del
Partido y del Estado, en los próximos 5 años, de manera “paulatina y ordenada” como ha dejado claramente indicado Raúl Castro. Díaz-Canen es un claro ejemplo de “apparatchik” del Partido, formado en el mismo desde su juventud. No es ni un “liberal” ni un “conservador” como acostumbran los medios occidentales a jugar según sus prejuicios a los dirigentes comunistas, sino un hombre que en cada momento ha seguido las directrices políticas fielmente, y por ello ha sido recompensado y promovido a las alturas.
- Ángel Maestro es periodista y analista internacional