LA REALIDAD ES QUE LA TELEFONÍA MÓVIL HA REGISTRADO UN DESCENSO DEL PRECIO DEL 65% DESDE 2009
La CNMC responde a FACUA sobre la subida de precios de Telefónica
· Telefónica ha respondido a la pérdida de ingresos multiplicando su inversión en nuevas redes
miércoles 13 de mayo de 2015, 08:33h
Actualizado el: 19 de mayo de 2015, 07:03h
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha salido al paso de la pretensión de la asociación de consumidores FACUA para declarar anticompetitiva la reciente subida de precios de la gama de productos “Fusión” de Telefónica. En una nota informativa con escasos precedentes, la Dirección de Competencia de la CNMC indica que la decisión de la operadora no es "susceptible de afectar al interés público de la libre competencia". La Comisión se pronuncia, de este modo, sobre el aspecto más controvertido de la modificación tarifaria de “Fusión”. En el momento de lanzarse al mercado, Telefónica indicó que los precios de este paquete de servicios integrados serían “para siempre”. En el sector de las telecomunicaciones, la coletilla tiene un sentido muy específico. Se trata de diferenciar una oferta de otras que, partiendo de precios temporales muy competitivos, van incrementado la factura con el transcurso de los meses. Con buen criterio, la CNMC ha visto en ello una estrategia de comunicación común en este mercado. FACUA, no.
En su argumentación, la CNMC entiende que, antes que una ventaja competitiva, el nuevo esquema tarifario supone una desventaja para Telefónica, por cuanto puede acarrearle una eventual pérdida de clientes. Pero al margen del acierto de los estrategas de marketing de la operadora, la cuestión verdaderamente relevante es que los clientes de “Fusión” pueden darse de baja, por anticipado y sin ningún tipo de penalización, de todos los servicios de Telefónica, tal como establece la Ley General de Telecomunicaciones.
Todo lo demás queda restringido al ámbito de la libre competencia entre las empresas, y a las oscilaciones del mercado. En este sentido, cabe recordar que el sector ha evolucionado en sentido inverso a la senda del IPC, constituyendo un factor claramente deflacionista de la economía española. La telefonía móvil, por ejemplo, ha registrado un descenso de precio del 65% desde 2009, hundiendo los beneficios del sector en un 27%.
Estas cifras son especialmente relevantes en el caso de Telefónica. La operadora ha respondido a la pérdida de ingresos multiplicando su inversión en nuevas redes. Entre 2009 y 2013, que son los últimos datos oficiales, el sector ha invertido un total de 22.625 millones de euros. Casi la mitad de esa cantidad (9.865 millones) correspondió a Telefónica (infraestructuras de fijo y móvil). En ese mismo periodo, el segundo operador por volumen de inversión fue Orange, con 2.903,12 millones de euros, un esfuerzo inversor que no alcanzó el tercio del correspondiente a Telefónica. En el último año (2013), Telefónica invirtió 1.502 millones de euros frente a los 588,65 de Orange; los 489,97 de Vodafone; los 264,31 de Ono; o los 256,45 de Jazztel.
La alternativa a la subida de precios, el recorte en la calidad y en las prestaciones de los servicios, es un escenario que Telefónica rechaza de plano. Antes bien, Movistar incorpora mejoras permanentes en sus servicios. En septiembre de 2013 igualó en precio las llamadas (ilimitadas) en el móvil y 4G; en abril de 2014 mejoró, sin tocar el precio, su oferta de Fibra Óptica (10Mb) y de televisión de pago (elevándola a más de 80 canales); en septiembre de ese mismo año, se incrementaron los datos móviles en Fusión por el mismo precio; ahora, Movistar va a migrar, sin coste, a una conexión de fibra toda la planta de clientes de ADSL que se encuentren en zonas en las que exista cobertura.
FACUA
La asociación de consumidores FACUA informa de hasta cuatro denuncias interpuestas contra Telefónica: ante la CNMC; la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones (SETSI); la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN); y la Dirección General de Consumo de la Comunidad de Madrid, donde la multinacional española tiene su sede social. Esta hiperactividad denunciante es lo habitual en la estrategia mediática de la asociación, que parece regirse por el castizo principio de “tirar a todo lo que se mueve”. Falta una estadística pública en su web sobre el grado de efectividad de sus denuncias, que contrasta con el elevado despliegue informativo que dedica a sus casos de éxito. De todos modos, y en el tema que nos ocupa, su primer disparo en la CNMC no ha hecho blanco. Y hay previsiones de que el fallo se suceda en el resto de organismos.
En privado, por respeto a la cortesía profesional, otras organizaciones de consumidores critican el “estilo FACUA”, que entienden más inspirado por el sensacionalismo mediático que por los principios de un estricto “consumerismo”, neologismo acuñado –con escasa fortuna- para significar la defensa de los derechos de los consumidores. Una simple variación al alza del tipo del IVA, argumentan, demostraría la imposibilidad de interpretar el concepto “para siempre” como FACUA intenta hacer valer en las instituciones de consumo, en las redes sociales y en el resto de altavoces a los que su agresividad mediática la ha hecho valedora.