No obstante, parece que el halcón Abe y los legisladores de su misma ideología permanecen inamovibles por la opinión pública o, probablemente, solo es que están demasiado ocupados disfrutando su "victoria" y no tienen tiempo para prestar atención. Pueden tener buenas razones para sentirse orgullosos de protagonizar la proeza de "desatar a Japón de las limitaciones" de su Constitución pacifista, pero los cuadros de color de rosa que pintan difícilmente pueden disipar los recelos domésticos sobre la posibilidad de que los proyectos arrastren a Japón a una guerra no deseada.
Vale la pena apuntar que, en parte, Japón le debe su rápido desarrollo y su prosperidad económica en las últimas décadas a su promesa de paz después de su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Cualquier desviación de la senda pacífica podría costarle mucho al país en términos económicos. Debido a razones históricas, las políticas y acciones niponas en el área de seguridad han venido atrayendo la atención de sus vecinos asiáticos.
China urgió el sábado a que Japón actúe con prudencia tras la promulgación de los proyectos, y reclamó al Gobierno japonés que aprenda las lecciones de la historia, escuche el justo llamamiento de su pueblo y de la comunidad internacional y preste atención a las preocupaciones de seguridad de sus vecinos.
"La promulgación de la legislación supone una acción sin precedentes que Japón ha tomado tras la Segunda Guerra Mundial", destacó en una conferencia de prensa Hong Lei, portavoz del Ministerio de Exteriores chino, pidiendo que Japón se adhiera a un camino de desarrollo pacífico y actúe con prudencia en el campo de la seguridad militar. Internacionalmente, la promulgación choca con la tendencia de paz, desarrollo y cooperación, haciendo que la comunidad internacional dude si el país insular abandonará su política defensiva y el camino del desarrollo pacífico. Será una grave burla al orden de posguerra, especialmente en un año en el que la comunidad internacional conmemora el 70º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, la más sangrienta en la historia humana.