El Gaofen-4 está orbitando a 36.000 kilómetros de la Tierra, una distancia mucho mayor que la de otros satélites de detección remota, que normalmente están en una órbita a 500 o 1.000 kilómetros. Los satélites de órbita alta tienen la ventaja de tener la capacidad de captar "grandes escenarios", mientras que los de órbita baja, por la contra, pueden ver con más detalle a una velocidad más rápida.
Los satélites de órbita baja no siempre pueden seguir los desastres naturales, pero el Gaofen-4 puede observar de manera continua un desastre porque se mueve de forma sincrónica con la Tierra. Mejora la respuesta en casos como terremotos, deslizamientos de tierras y tifones con sus sensores de alta precisión.
Desde el comienzo del proyecto Gaofen en 2013, China tiene una visión del planeta cada vez más clara. El Gaofen-1, lanzado en abril de 2013, podía cubrir todo el globo en sólo cuatro días; mientras que el Gaofen-2, enviado al espacio en agosto de 2014, tiene una capacidad de resolución de 0,8 metros a color pleno y puede tomar imágenes multiespectrales de objetos de 3,2 metros o más. Los dos satélites permiten a China ser básicamente autosuficiente en cuestión de datos de detección remota en alta definición.
China lanzará el satélite Gaofen-3 en 2016 y acelerará la investigación y desarrollo para el Gaofen-6 y el Gaofen-7. El objetivo de la serie Gaofen es proporcionar un servicio 24 horas en cualquier tipo de condiciones meteorológicas abarcando todo el planeta.