“La preocupación entre los arrendadores es máxima. Las circunstancias que estamos viviendo suponen que muchos negocios se quedan sin ingresos y muchos trabajadores pierden sus trabajos o se van al paro temporalmente”, señala Cristian Pujó, director de operaciones y cofundador de Advancing.
Si los comercios no facturan y las familias ven reducidos sus ingresos, el riesgo de impago del alquiler se dispara. Esto afecta muy negativamente a los arrendadores particulares, cuyos ingresos dependen en buena medida de las rentas que perciben por sus pisos alquilados. “Estamos recibiendo muchas solicitudes de propietarios interesados en cobrar 1 año entero de las rentas para conseguir liquidez y protegerse de los eventuales impagos de inquilinos que se puedan producir a partir de ahora”, explica Pujó.
No obstante, la start-up también está reforzando el análisis de los riesgos de las operaciones de anticipo para asegurar que los adelantos de la renta se llevan a cabo con todas las garantías de solvencia por parte del arrendatario.