www.elmundofinanciero.com

EN LA SELVA, COMO EN CASA

Guía para el turista accidental en la selva amazónica

Guía para el turista accidental en la selva amazónica

Por Miguel Gilaranz (Corresponsal de Elmundofinanciero.com en Perú)

martes 21 de octubre de 2014, 14:31h
Desconcertado. Esa es la sensación que embargó a mi asustado corazón cuando, en compañía del aspirante a Chamán Claudio Grefa, a quién muestro en la foto, pisé por primera vez un bosque de selva primaria. Un desconcierto que pude superar varios días después, gracias a los efectos alucinógenos que produjo en mi mente la primera ingesta de la Ayahuasca. Desconcertado cuando, al penetrar en la espesura, observo a Claudio colocar sus manos en posición de rezó... pidiendo permiso o perdón por entrar. Desconcertado quedé también cuando me mostró la cabeza de una gran anaconda esculpida en piedra y cómo rezaba ante ella. Desconcertado cuando pidió permiso a un gran árbol antes de descolgar varias "colas de mono" cuyas sabrosas semillas después comimos. Desconcertado por pisar despacio y no hacer ruido al caminar. ¿Por qué desconcertado? Simplemente por ignorancia, por no saber cómo actuar y qué podía o no tocar. ¿A quién y por qué pedir permiso por bañarme en el río?... y "hallé la respuesta bebiendo, el Ayahuasca en el interior del Templo, que la mamá de Claudio me entregó".


Ahí va mi primera recomendación: si visitas la selva toma Ayahuasca de manos de un Chamán y no de un "Charlatán" que de esos abundan en estas latitudes, y si puedes, pasa con él unos días, te sorprenderás de las cosas que puedes aprender, por ejemplo, Claudio me ha enseñado los secretos para elaborar un eficaz crece pelo, tan importante para una persona como yo que estoy arañando los cincuenta. Antonio, otro hermano de Claudio, ha recogido unas hojas llamadas YACUPANGA que significa "hoja de río" y ha extraído un líquido rojo que no duda en verter una gota en cada uno de mis ojos. Dice que en un par de semanas, podré tirar esas gafas que tanto me afean y me hacen, por lo menos, dos meses más mayor de lo que realmente soy. Fredy, el mayor de todos, me ha preparado una garrafa de cinco litros donde ha introducido unos trozos de corteza de árbol que denomina, "Agua de Balsa" que me limpiara y mantendrá toda la energía en el interior de mi cuerpo uf.

Carlos, uno de los primos, ha llenado una cacerola de un barro muy costosamente conseguido, ha hervido agua y después de mover y mover ha logrado una una mezcla suave como el chocolate al que añade un líquido rojo intenso llamado "Sangre de Drago" para eliminar dice, las arrugas de la edad. Según pasan las horas, el "Agua de Balsa" me descubre un nuevo estado físico del agua; el gelatinoso. Por último don Francisco, Chaman entre Chamanes, me ofrece si quiero, un remedio para la diabetes.

Volviendo a la Ayahuasca, para descubrir los secretos de moverse por la selva, me ayudaron las alucinaciones y "volé" al Museo Vaticano y a la Basílica de San Pedro en Roma en compañía de un sacerdote, con quién recorrí los pasillos del Museo Profano. En cada puerta tocaba con los nudillos y pedía permiso antes de penetrar en la nueva sala. En la siguiente alucinación viajé de Roma a Zaragoza y me vi frente a la Basílica tomando un adoquín del Pilar. Regresé a Roma y recuerdo cómo me dolía el cuello de contemplar extasiado, los frescos de Miguel Ángel. Desperté, bajo las frías aguas de las cataratas de Latas. Cuando recobré en parte, la consciencia, sólo Claudio me acompañaba en la Cueva, su mamá y su padre don Francisco, se habían marchado, pero ya no estaba desconcertado, había comprendido el sentido que para Claudio y su familia tiene la selva. Para ellos, el Amazonas es un lugar tan sagrado como para los occidentales puede ser el Vaticano, y de la misma manera que el sacerdote pedía permiso para entrar en una sala, Claudio lo pide a Pachamama.

He comprendido que para los kichwa la selva es un gran monasterio sin puertas ni ventanas, pero al que hay que respetar. ¿Y la Virgen del Pilar? Comprendí que de la misma manera que los católicos "adoran" a una piedra, la del Pilar, Claudio venera una roca con apariencia de cabeza de anaconda. Por ahora me quedo aquí, no quiero buscar más explicaciones. No prendo llegar a la "elevación" de San Francisco de Asís y comenzar a decir... "hermana anaconda" en vez de hermano lobo, hermano sol y hermana luna. Para alcanzar el estado místico del Santo creo que con la Ayahuasca no tendría suficiente. Por ahora prefiero seguir besando a una piedra en Zaragoza y a una anaconda en la selva amazónica de Ecuador. Lo dicho, en la selva como en casa

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (7)    No(1)
Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

+
1 comentarios