CONCIENCIA ECONÓMICA
Terrorismo y guerra
Por Francisco Meana
martes 21 de octubre de 2014, 14:31h
Actualizado el: 11 de enero de 2014, 16:29h
El terrorismo suicida es una nueva forma de guerra destinado destruir, la moral y las vidas de las poblaciones civiles. Mohamed Atta, Hani Hanyur , Abdelasis al Umari fueron de los diecinueve terroristas que atentaron contra las torres norte de Nueva York el 11 de Septiembre del 2001. Su finalidad era cambiar las relaciones internacionales entre países y llevar la guerra a Pakistán y Afganistán extendiendo el conflicto al propio sistema político de Estados Unidos.
Hoy los combatientes proliferan como células bien entrenadas –su finalidad es crear inmolaciones- para facilitar un cambio de un Régimen o Estado – suscitando desbarajustes internos y forzando a que poblaciones se alcen en armas. Las mujeres de negro, grupos armados de Irak, Pakistán, Nigeria, Mali, Somalia, Argelia, India Filipinas y Afganistán, actúan en red social, política y económica para cambiar la geografía de las poblaciones por desplazados, Estados Derechos, por Estados Fallidos y violencia de retroalimentación (Terrorismo de alta intensidad).
Quienes viven la guerra terrorista siente en sus vidas colectivas el miedo, pánico y la necesidad de entrar en el juego de los conflictos armados. La vieja estructura de poder es incapaz defender la libertad y seguridad. Los poderes del Estados se hacen cada vez más totalitarios y muy posiblemente los mandatarios “suspendan “las libertades fundamentales para mantenerse en un poder cada vez más contestado. El terror es guerra muy bien elaborado por fuerzas económicas que interesa desestabilizar un país una región o un continente. Posiblemente la guerra –terrorista no tiene una ideología, religión es construida para romper territorios y controlar los recursos naturales.
El mundo todos estamos dormidos; no despiertos y conscientes de nuestra realidad humana. Por mucho que hayamos avanzado en derechos, tecnologías, como organismos internacionales todavía no hay una gran voluntad de acabar con toda forma de terrorismo. No hemos evolucionado en valores y somos capaces de poder destruir la civilización humana como nuestro propio ecosistema de vida. Las armas destrucción masiva, especial las bacteriológicas, es muy grave para aquellos que quieren conseguir un terrorismo de guerra definitiva.