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NUEVO LIBRO DE PIO MOA

Los nacionalismos vasco y catalán en la Guerra Civil, el franquismo y la democracia

Por Ángel Maestro

martes 21 de octubre de 2014, 14:31h
Los nacionalismos vasco y catalán en la Guerra Civil, el franquismo y la democracia
Este nuevo libro de Pío Moa no pretende ser propiamente una historia de los nacionalismos vasco y catalán, sino de su actuación en tres etapas claramente definidas de nuestra historia contemporánea: la guerra civil, la época de Franco y el régimen democrático instaurado tras la II Restauración. Sin embargo, no faltan las referencias a antecedentes históricos de los nacionalismos en cuestión, que ayudan a entender sus posiciones actuales, las cuales tienen como denominador común el afán de destrucción de España como medio necesario para la consecución de sus fines.
El libro tiene un primer capítulo introductorio con consideraciones generales acerca del nacionalismo o relacionadas con él, con apuntes muy interesantes que se apartan de las banalidades y tópicos al uso y arrojan nueva luz sobre la cuestión, rechazando la opinión generalizada y relativamente reciente que contrapone nacionalismo y patriotismo como nociones antitéticas, y según la cual el primero es malo y el segundo bueno. Entiende Pío Moa a la nación como una comunidad cultural más o menos homogénea, que tiende a dotarse de un Estado; de manera que la nación es un producto del nacionalismo que, en principio, no tiene por qué ser bueno ni malo, ni tampoco necesariamente belicista.

A partir de ahí, hace un análisis pormenorizado de los nacionalismos vasco y catalán, en su constante persecución de ese objetivo de creación de una nueva nación que, necesariamente, supone la negación de la nación en la que previamente se hallaban integrados los sujetos a los que se trata de imponer su pertenencia a una nueva comunidad nacional. Ahora bien, España, como realidad nacional es muy anterior y sus orígenes se remontan a muchos siglos antes de que surgieran estos movimientos disgregadores, que son bastante recientes. De hecho, como dice el autor, la Reconquista, iniciada ya en 711, hubiera sido impensable sin la previa existencia de una nación española dotada de un Estado; hecho este que explica el caso único en la historia de un territorio totalmente islamizado que vuelve a sus orígenes: cristianos y vinculados a civilización de origen romano. Y esos orígenes a los que la nación quiso, y consiguió volver, incluyen a Cataluña y a Vascongadas, lo mismo que al resto de regiones.

El análisis empieza por la época previa y contemporánea a la guerra civil, donde los políticos españoles, al igual que los de ahora, ya pensaban que se podía aplacar a los nacionalistas por medio de concesiones como los estatutos catalán y vasco, a pesar de la deslealtad de unos y otros, que, ya entrada la guerra, no tuvieron inconveniente en entablar tratos con Inglaterra y Francia, respectivamente, para concertar una paz separada a cambio de constituirse en sendos protectorados de ambas potencias. De tal manera que, por una parte, se alineaban con el Frente Popular y, por otra, contribuían decisivamente a su socavamiento.

Relata, asimismo, Pío Moa el declive de estos nacionalismos tras la terminación de la guerra y durante la primera mitad del franquismo; declive que empieza invertir su tendencia coincidiendo con el cambio de orientación de la Iglesia tras el Concilio Vaticano II, a partir del cual se produce en la misma una revolución que la lleva a despegarse del régimen que tanto le ayudó en la operación de exterminio que contra ella sostuvo el Frente Popular; y a que muchos clérigos, especialmente de las provincias en las que el nacionalismo había significado algo, se alinearan claramente contra el régimen.

En este contexto, se produce la aparición de la ETA, bendecida no sólo por parte del clero separatista vasco, sino por la izquierda, en general, y por el partido comunista, en particular, fiel a su estrategia de ahondar en las posibles quiebras del sistema; en este caso, fomentando los separatismos. A esta actitud del partido comunista se sumó toda la izquierda, que, en su antifranquismo visceral, pensaba que, terminado el franquismo, lo mismo sucedería con el terrorismo. En esta línea de pensamiento, la izquierda manifestaba unos sentimientos humanitarios hacia los presos etarras, al tiempo que una marcada indiferencia, cuando no hostilidad, hacia sus víctimas, produciéndose un claro alineamiento de las izquierdas con los nacionalistas. En particular, hace mención a un fenómeno en el que la sociedad no ha reparado suficientemente, que es la profunda afinidad ideológica entre la ETA y el PSOE: ambos son socialistas, antiimperialistas, antifranquistas viscerales, y odian o desprecian a España (ello, sin mencionar el historial terrorista del PSOE, tan a menudo silenciado).

En relación, también, con la etapa democrática, Pío Moa hace un sucinto balance de los resultados conseguidos por el Estado de las autonomías, que, a grandes rasgos, puede resumirse en que con ello no se ha conseguido la lealtad de los separatistas, mientras que se han fomentado tensiones separatistas en otras regiones. Insiste en el absurdo – que ya señaló en su día, cuando aún nadie preveía el desarrollo posterior de los acontecimientos – Gonzalo Fernández de la Mora, de la contradicción existente entre los artículos 149 y 150.2 de la Constitución, al señalar, por un lado, el primero de ellos las competencias exclusivas del Estado y, por otro, abrir el segundo el camino para la transferencia de esas mismas competencias a las Comunidades autónomas. De ahí, quizá, el repentino interés de los separatistas por la monarquía, clave de bóveda de todo este entramado que tanto les ha permitido medrar bajo el espejismo de la aparente estabilidad que la Corona aporta al sistema como supuesto elemento de cohesión territorial. En todo caso, señala el hecho insólito de que partidos nacionales de España, no sólo el PSOE, sino también el PP, hayan dado todo género de facilidades a los separatistas.

Como de costumbre, Pío Moa aporta, junto a opiniones que pueden discutirse, hechos que, como tales, no se pueden rebatir. Por lo general, a los libros de Pío Moa, y a su autor con ellos, se les puede denigrar, ignorar o silenciar; pero no se les puede refutar en cuanto a los hechos que en ellos se describen. Esto es lo que parece sacar de quicio a tantos mixtificadores de la historia.
  • Pío MOA,
  • Los nacionalismos vasco y catalán en la Guerra Civil, el franquismo y la democracia
  • Ediciones Encuentro
  • Madrid, 2013
  • 452 páginas




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