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SEGÚN UNA ENCUESTA PUBLICADA EN EL "EL MUNDO"

Para muchos ciudadanos está desfigurada actualmente la utilidad del Parlamento Europeo, por mucho que los candidatos de los respectivos partidos se esfuercen en comunicar lo contrario.
Para muchos ciudadanos está desfigurada actualmente la utilidad del Parlamento Europeo, por mucho que los candidatos de los respectivos partidos se esfuercen en comunicar lo contrario.

PP y PSOE pierden apoyos mientras Izquierda Plural y UPyD subirían en las Europeas

L'Esquerra pel Dret a Decidir, integrada por los independentistas catalanes de ERC y Nova Esquerra Catalana lograrían dos eurodiputados y Ciudadanos entraría en el Parlamento Europeo

martes 21 de octubre de 2014, 14:31h
El Partido Popular y el PSOE quedarían prácticamente empatados en torno a un 30% de los votos para cada uno, según un sondeo realizado por Sigma Dos para EL MUNDO a poco más de un mes de la cita con las urnas con motivo de las Elecciones Europeas previstas para el 25 de mayo. Populares y socialistas sumarían el 25 de mayo el 63,3% de los votos, un dato muy inferior a los de las últimas convocatorias electorales. En los pasados comicios europeos de 2009, la suma de ambos dio un resultado del 80,90%, 17,6 puntos más que ahora. Y desde las elecciones de 1989, hace 25 años, PP y PSOE no lograban un apoyo tan bajo. El sondeo sólo reserva sitio en la Eurocámara para tres fuerzas más: Coalición por Europa -en la que se agrupan CiU, PNV, CC y CG-, que obtendría un 4,2% de los votos, cayendo un punto respecto a las europeas de 2009. Este grupo perdería uno de los tres escaños que ha ocupado durante la actual legislatura. Este puesto pasaría a engrosar el espacio de L'Esquerra pel Dret a Decidir, donde se sitúan los independentistas catalanes de ERC y Nova Esquerra Catalana del ex consejero Ernest Maragall. Ganarían casi un punto y lograrían dos eurodiputados. Y finalmente, Ciudadanos, que con un 2,3% de los votos y un escaño se estrenaría en el Parlamento Europeo. La coalición Los Pueblos Deciden -Bildu y BNG-; Podemos, liderados por el politólogo Pablo Iglesias; Vox, formado por ex militantes del PP como Alejo Vidal-Quadras, Santiago Abascal y José Antonio Ortega Lara, y Primavera Europea -Compromís, Equo y CHA, entre otros- no conseguirán escaño en Estrasburgo.

El PP, con su recién nombrado cabeza de lista Miguel Arias Cañete -que todavía no se ha zambullido de lleno en su labor electoral-, conseguiría un 33,1% de los votos, en tanto que el PSOE, con Elena Valenciano al frente, cosecharía el 30,2%. Si los porcentajes se traducen en número de escaños, los populares oscilarían entre 20 y 21 -en la legislatura europea que termina han ocupado 24-, y los socialistas entre 18 y 19, cuando hasta ahora han contado con 23. En total, a España le corresponde tener 54 de los 736 puestos de la Eurocámara.

La ventaja que se le pronostica al PP respecto del PSOE es sólo algo menor a la que consiguió en 2009. Sin embargo, en aquella ocasión la victoria de los populares fue interpretada en Génova como un gran triunfo. No era para menos, ya que entonces el PP se encontraba en la oposición pero ya acariciaba la idea de la remontada con la vista puesta en las elecciones generales de tres años más tarde. Mariano Rajoy había superado el azaroso congreso de Valencia, celebrado a finales de junio de 2008, en el que un sector del partido cuestionó abiertamente su liderazgo, y había conseguido anotarse un primer éxito electoral en Galicia. Ganar las elecciones europeas por 3,3 puntos al PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero fue para él la inyección de ánimo definitiva que le permitía vislumbrar el camino hacia La Moncloa. Y ello a pesar de que la ventaja no llegó ni mucho menos a ser la que vaticinaban en Génova de entre cinco y 10 puntos

El propio Rajoy, líder de la oposición, no dudó en leer los resultados en clave nacional: «Os aseguro que pronto vamos a superarlos porque pronto vamos a ganar las elecciones». Y quien entonces era el cabeza de lista de los populares, Jaime Mayor Oreja, le secundaba: «Se abre un nuevo ciclo político en España». Los socialistas, entonces en el Gobierno, aunque ya muy mermados por los síntomas claros de la crisis económica, consiguieron resistir con un 38,8% de los votos frente al 42,1% logrado por sus adversarios del PP.

Ahora, el escenario se plantea al contrario: es el PSOE el que aspira a arrebatarle el puesto al PP. Pero hoy como ayer, y aunque ambas fuerzas se empeñen en negarlo, las aspiraciones últimas se sitúan más allá de la Eurocámara de Estrasburgo, posándose realmente en el horizonte de las generales que se celebrarán dentro de año y medio.

Los resultados de la encuesta de EL MUNDO parecen anticipar que el sorpasso no está maduro, aunque aún queda toda una campaña en la que los socialistas se aprestan a denunciar el retroceso en derechos y libertades que, según ellos, ha impuesto el Gobierno de la derecha, y los efectos negativos que, en su opinión, han acarreado las reformas económicas para los ciudadanos de a pie. Jugarán claramente a alentar el voto de castigo al Gobierno que, según algunas otras encuestas, está bastante maduro sobre todo entre la población que ha sido perjudicada por las medidas adoptadas por el Gobierno o por aquella ingente masa de población que aún no ve ·"brotes verdes" por ninguna parte.

Cuestiones como el intento de retroceder en la Ley del Aborto, la merma en las becas de estudio, el aumento en los índices de pobreza infantil, el empleo precario, la caída de los salarios... serán sin duda temas recurrentes en la campaña socialista. Y cuando se adentren en campo propiamente europeo arremeterán contra la política de austeridad a ultranza que ha impuesto Angela Merkel, la figura más visible del poder popular en la UE.

Por el contrario, desde el PP se esforzarán por demostrar el vuelco que ha dado la economía española, pasando de una situación ruinosa a emprender ya el camino de la recuperación y, aunque tímidamente, el de la creación de empleo. La herencia de Zapatero se exhibirá con profusión y se alertará del peligro de regresar a estrategias de descontrol del gasto y engorde del déficit.

Los populares no dudarán en recordar a los votantes que el Gobierno trabaja ya en una reforma del sistema tributario que implicará una rebaja, aún no detallada, de los impuestos. Y éste será sin duda un mensaje muy atractivo para buena parte de la ciudadanía. Las cartas con las que jugarán la partida electoral las dos grandes fuerzas políticas están claras. Y aunque de nuevo serán ellas las que se repartan la mayor parte del pastel, sus respectivas porciones serán menores que aquellas a las que estaban acostumbrados.

De hecho, más de la mitad de los nueve puntos que, según el sondeo, perderá el PP y de los 8,6 que se dejará el PSOE, serán fagocitados por La Izquierda Plural y UPyD. Ambas formaciones triplicarán sus porcentajes de voto y aumentarán llamativamente el número de sus escaños.

Así, los primeros -que agrupan a IU, Los Verdes y Anova-, con Willy Meyer de nuevo como referente de la lista, conseguirán un 10,4% de los votos, frente al 3,7% que obtuvieron hace cinco años. De esta forma, multiplicarán por tres sus escaños pasando de dos a seis. Por lo que se refiere a UPyD, otra vez con Francisco Sosa Wagner al frente de la candidatura, logrará un 7,2% de los votos frente al 2,8% de 2009. La formación magenta cuadruplicaría el número de sus representantes en Estrasburgo, pasando de uno a cuatro y que podría extenderse incluso a los cinco eurodiputados.

Los siete escaños que ganarán ambas fuerzas en estos comicios son precisamente los que perderán los dos partidos principales. Se confirma de esta manera la tendencia que también se ha observado a lo largo de la legislatura en relación con las perspectivas electorales a nivel nacional. Sondeo tras sondeo, PP y PSOE pierden fuelle en beneficio de Izquierda Unida y UPyD, hasta el punto de que muy probablemente estos dos partidos se conviertan en socios imprescindibles para la próxima formación de Gobierno.

Las cartas de esta partida no están aún echadas y se teme que el efecto "Gürtel" salpique aún a algún "eurocandidato" y que el desgaste del Gobierno por el transcurso de la Legislatura pasen factura a los resultados electorales que el PP pueda obtener, aunque en algunos medios políticos ajenos al PP se ha comentado a este medio que existe "miedo" electoral a votar a otras opciones alternativas por la inseguridad que éste tipo de voto nuevo pudiera acarrear, frente a posiciones más "homologadas" como las que ofrecen PP y PSOE.

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