MAR DE FONDO
La gran coalición
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| El ex presidente del Gobierno Felipe González lanzó la propuesta de una coalición PP-PSOE para sacar a España del atolladero, de manera parecida a como se ha hecho en Alemania. ¿Idea descabellada? |
Por Juan Antonio Zuriarraín
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Juan Antonio Zuriarrain
martes 21 de octubre de 2014, 14:31h
En las últimas semanas viene siendo tema muy comentado en los medios políticos y de comunicación, las palabras del ex-Presidente González a cerca de un futuro gobierno de coalición entre los dos grandes partidos PP/PSOE, con innumerables puntos de vista. Entiendo en primer lugar que la gran coalición debe tener su momento, y no creo que este sea el momento de ello. Parece que basándose en encuestas que pronostican la caída de los dos grandes, cunde el nerviosismo del bipartidismo y se lanza al apoyo mutuo.
El momento no es el adecuado para hablar con una mayoría absoluta del PP que puede gobernar cómodamente y si lo desea pactar con el PSOE u otros toda clase de leyes y formas de Gobernanza, para lo que queda de legislatura. Además quedan unas elecciones europeas el domingo y municipales y autonómicas el año que viene, que indudablemente proporcionarán mejor información electoral que la de las encuestas.
Por otra parte habría que distinguir, si gran coalición es fruto de una aritmética parlamentaria, o si es fruto de necesidades mayores ante la crisis del País o un cambio Constitucional. Ambas son muy diferentes. Ambas son muy diferentes, la primera se da actualmente en Alemania, merced al triunfo democristiano sin mayoría absoluta y la salida electoral de los liberales, quedan dos posibilidades gran coalición o Gobierno del resto de partidos (incluidos comunistas), la opción fue la gran coalición. Es un tema siempre abierto, en el cual los dos partidos deberán explicar al electorado su giro de 180º. Si por el contrario las necesidades son de cambio Constitucional o de emergencia nacional, la gran coalición se me queda corta y habría que pactar con otros partidos del arco parlamentario, escuchando, negociando y aceptando un amplio consenso.
Lo que me extraña, es que haya dos grandes defensores como Felipe González y el Sr. Cebrián que allá por 1993 y con un Estado Español en crisis profunda, se habló en determinados mentideros políticos de una gran coalición presidida por Adolfo Suárez (ya retirado de la política) que completará una segunda transición política. Entonces Cebrián escribía en País un artículo titulado “La operación churrigueresca”, que más tenía que ver de calificarla de “churro” y no del estilo artístico del gran Churriguera, fue muy duro en su contra, como duro fue el artículo en el Mundo de Prieto “Polanco debe tener un muerto en el jardín (Ahí están las hemerotecas para acudir). Pues si Cebrián durísimo en contra entonces apoya ahora, uno piensa si no querrá repetir el esquema de la churrigueresca con González, claro que antes el PSOE encabezaba y ahora va en segundo lugar.
González tampoco era muy partidario de la gran coalición y de hecho prefirió seguir siendo Presidente de Gobierno con el apoyo de CIU, aunque se dejara los jirones de Enagas, S.A. en la operación. No creo que el ex_presidente lo desee, pero aquella decisión de González de continuar la legislatura más corta de la reciente historia, no llegó a tres años, le inhabilitaría en gran medida a presidir la gran coalición, ya que en aquellos tres escasos años, se destapó el tema de los Gal, y la venta de la pública Enagas, S.A. a Gas Natural (donde ahora se sienta el Sr Gonzaléz en su Consejo de Administración).
Remarcar así mismo las torticeras publicaciones del apoyo a la gran coalición después de hablar González con el Rey, como queriendo transmitir su aquiescencia. No se debe utilizar en nombre del Rey en vano, indudablemente Él puede y debe recibir a muchos ciudadanos y máxime al que fuera Presidente durante 4 legislaturas, por que González sabe mucho y tiene la cabeza bien amueblada, pero el recibir y escuchar no se debe malinterpretar. El Rey siempre ha demostrado conocer sus deberes y estar a la altura de Jefe del Estado y por encima de las políticas partidistas dejando que los Gobiernos surjan de decisiones políticas emanadas desde el Parlamento elegido libremente por los españoles. Al Rey le debemos todos la transición democrática, el abortar el 23F, el casi cuarenta años de reinado pacífico y venturoso, el ser el mejor embajador de España (véase las últimas actuaciones en los Países Árabes), y el haber formado un sucesor a la Corona ejemplar.